2011: Confirmaciones y alertas

30 diciembre, 2011

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Nos acercamos a la conclusión del 2011 y, como en cada fin de año, se impone un balance de los principales acontecimientos internacionales ocurridos dentro de ese período; es un ejercicio oportuno que también nos ayuda a vislumbrar las perspectivas que el 2012 ofrece, a partir de las presunciones más objetivas, racionales y lógicas.

Todo lo acontecido en el año que termina puede, indudablemente, servirnos como experiencia acumulada o como punto de partida con vistas a esa etapa que incluye al futuro más inmediato.

Diríamos que 2011 fue un año de confirmaciones, puesto que vimos ratificados, a lo largo de sus doce meses, algunos conceptos, situaciones, posiciones y actitudes, muchas de las cuales venían ya desde etapas anteriores, pero que ahora tuvimos oportunidad de observar en toda su intensidad y magnitud.

Una de ellas fue, evidentemente, la naturaleza agresiva y rapaz de las potencias coloniales e imperialistas —encabezadas y alentadas de una forma u otra por el gobierno de Estados Unidos—, que, agrupadas en el pacto político-militar de la OTAN, desataron la sangrienta guerra de agresión y saqueo contra Libia y preparan ahora una segunda fase contra Siria; en este caso, como parte de una estrategia a más largo plazo contra la República Islámica de Irán, que constituye, en realidad, el objetivo perseguido por las potencias atacantes y su asociado Israel.

La crisis económica y financiera global que tuvo su origen en la llamada “crisis hipotecaria” de Estados Unidos, cuyas consecuencias se extendieron vertiginosa e imprevisiblemente a Europa, siguió su avance en el Viejo Continente conmoviendo de manera sin precedentes a la Unión Europea y, en particular, a los países de la Eurozona su moneda única —otrora imbatible—, el Euro y trayendo como consecuencia, una explosiva situación social e inestabilidad política que ya se cobró a cinco gobiernos de la región.

La crisis europea confirmó la falacia de las soluciones neoliberales, de las fracasadas recetas del FMI, el Banco Mundial y su émulo el Banco Central Europeo, que no han hecho más que agudizarla y conducirla a callejones sin salida en los diversos países en que se han aplicado con rigor y han caído sobre las espaldas de los trabajadores, quienes salieron a las calles a protestar y a engrosar movimientos de distinto signo y características, con un denominador común anticapitalista que no tenía antecedentes con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial y se extiende incluso a las ciudades estadounidenses.

Por el lado positivo, el año que concluye confirmó la voluntad de unión de los pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe, que dieron un paso de enorme trascendencia, —como no había ocurrido en toda su bicentenaria historia—, al constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que viene a concretar, en buena medida, las aspiraciones y sueños de los libertadores de la Patria Grande, tantas veces impedida y obstaculizada por los voraces afanes imperialistas de Estados Unidos, aplicando el viejo principio de “divide y vencerás”.

Esta vez, la nueva situación y la favorable correlación de fuerzas creada del río Bravo a la Patagonia permitió la articulación de otro principio, anhelado por esos pueblos hermanos, de “unir para vencer”, y sentar las bases de lo que podrá convertirse, no sin firmeza, luchas y esfuerzos, en una alianza poderosa y de beneficio mutuo que libere definitivamente a América Latina y el Caribe del yugo político y la dependencia económica.

Servirán de lección y de alerta para el próximo año las experiencias vividas a lo largo de estos meses, cuando se confirmó y comprobó en la práctica que el gobierno de Estados Unidos, por sí solo o enmascarado en la OTAN u otros pactos regionales a su servicio, no cesará en sus políticas de agresión e intervención y seguirá desconociendo abiertamente cualquier límite a sus voraces propósitos hegemónicos hasta “el más oscuro rincón del mundo”.

No olvidar que 2012 será año electoral para las presidenciales de Estados Unidos y que, como de costumbre, el juego sucio de trampas y mentiras llevado a cabo por ambas tendencias del Partido Imperial puede originar inestables y peligrosas situaciones en el planeta, provocadas por los arrebatos extremistas, los intereses económicos o las enloquecidas concepciones mesiánicas que se conjugan en el peculiar entramado político de ese país.

Como dijo el inolvidable periodista checo Julius Fucick: estad alertas.

Por: Gustavo Robreño

Fuente: discrepando.com



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