En 2011 se acentuó calvario de migrantes hondureños

30 diciembre, 2011

Imagen: En 2011 se acentuo calvario de migrantes hondurenos

Muertes, secuestro, desapariciones, cadena de leyes antiinmigrantes, deportaciones, y discriminación racial, son parte del rosario de sufrimientos a los que los migrantes hondureños se sometieron durante el 2011.

Lo anterior lo sostienen expertos defensores de los inmigrantes quienes velan por hacer cumplir las leyes que incentivan la protección a sus derechos humanos, de los nacionales que dejan este país centroamericano en la búsqueda de sueños y esperanzas que en su país se vuelven inalcanzables por la creciente violencia, desempleo, y exclusión.

En entrevista con Departamento 19, el sacerdote Alejandro Solalinde, un misionero dedicado a proteger migrante y que ha dedicado una buena parte de su servicio a hondureños que cruzan tierras aztecas, manifestó que desde Ixtepec, México, en su misión durante 2012 prevalecerá el hacer cumplir la frase bíblica: “tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui migrante y me hospedaron”.

Solalinde trabaja en esta labor específica desde el 2007, año en que funda el refugio mexicano “Hermanos en el Camino”, el que se solidariza diariamente con cientos de migrantes centroamericanos -en particular hondureños- que transitan México como paso obligado para cruzar hacia Estados Unidos.

altSegún Solalinde, el desempleo, la violencia y la pobreza extrema, obligan a los migrantes a huir de sus países de origen y a desafiar el peligro en rutas como las de Oaxaca, Chiapas o Tamaulipas. La situación de los viajeros, dijo el sacerdote, vulnera la integridad y les convierte en presa fáciles para que sean violentados en sus derechos humanos, señaló.

Aunado a ello, “el gobierno mexicano hizo poco o nada por defender la integridad de los que fueron sometidos a tratos crueles o inhumanos, no dieron un seguimiento a la desaparición física de los centroamericanos, necesitan estar más comprometidos con el servicio que prestan”, expuso.

El padre Solalinde indicó en que junto a las diferentes organizaciones sociales, voluntarios y algunas entidades gubernamentales, seguirá insistiendo para que México sea solidario con los migrantes de paso y su estadía se torne segura.

El activista social, historiador y psicólogo de profesión, considerado uno de los personajes más importantes de México durante este año, advirtió que la crisis económica es devastadora “y aunque el fenómeno de la migración es imposible de frenar, se deben crear los espacios para que la migración forzada y voluntaria no empañe “el sueño americano” de los miles de hondureños que cada año se enlistan en ese periplo, expresó

En Honduras es delito de ser un deportado

En palabras de la directora del Centro de Atención al Migrante Retornado, CAMR, Sor Valdett Willeman, para todos los 22.339 hondureños retornados desde Estados Unidos por la vía aérea, este 2011 “ha sido un año frustrante, ya que no lograron su objetivo”, declaró.

La meta que para casi todos era arribar a suelo americano con la ilusión de trabajar para el sustento de sus familias en Honduras, no se cumplió, afirmó.

La situación de muchos hondureños se agravó al retornar al país, encontrándose no sólo con la difícil situación de reinsertarse a la sociedad y optar a un empleo digno, sino que también, muchos de ellos, se enfrentaron al rechazo de sus familias, emitió.

altEl 2012 pareciera proyectar el 2011, por lo tanto, según Willeman, Honduras no puede cerrar sus ojos a una realidad latente: “es un país que expulsa sus hijos, es un país de deportados, ejercido por la pobreza, la violencia; las personas huyen de la miseria y del hambre, del hacinamiento y de la falta de oportunidades en general”, manifestó.

Sin embargo, para la defensora de los migrantes hondureños, las oportunidades no solo están en el norte, sabemos que es difícil pero no imposible y hay que buscar oportunidades en nuestro país”, apuntó.

Para ello, es prioritario cambiar la mentalidad de la sociedad hondureña en relación a los deportados, acotó. “Es frustrante para el que llega ser marginado porque viene en calidad de deportado, ya que para obtener un empleo (muchas veces) el único requisito es no ser deportado”, explicó.

“Entonces lo veo difícil, pues el único “delito” que muchos hondureños tienen es precisamente el ser deportados”, sostuvo.

En ese sentido, recalcó que la contribución del Gobierno deber efectiva y eficaz generando empleo, invirtiendo en recursos humanos, en actividades productivas. “No podemos evitar que los hondureños migren, es un derecho de cada ser humano, lo que podemos es impedir que la migración no se torne forzada”, concluyó.

Deportaciones y leyes antiinmigrantes

Además del sacerdote Solalinde y la religiosa Valdette Willeman, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, se pronunció respecto al tema y dijo a Departamento 19 que el 2011 estuvo marcado por dos fenómenos: el número de repatriados desde Estados Unidos fue alto y la persecución fue más sistemática por las políticas de legalización que se implementaron en varios estados de la unión americana, es decir, la aprobación de leyes antiinmigrantes como la SB1070 de Arizona o la HB56 de Alabama, consideradas las más duras y que imprimieron desesperanza y persecución a la comunidad inmigrante.

La realidad que afrontan los inmigrantes es razón suficiente para que el CONADEH manifieste que en el 2012 continuarán brindando el apoyo a las instituciones y organizaciones que trabajan en el tema, “especialmente en la protección de sus derechos a la dignidad e integridad personales”, manifestó el ombudsman hondureño.

Agregó que el fenómeno de la emigración es inevitable; por lo que “deberíamos preparar mejor a los que emigran para que puedan competir con mayor ventaja (lengua y aptitudes) en el extranjero, puntualizó.

Fuente: departamento19.hn


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