Guerra fría sin contraparte

30 enero, 2012

Imagen-Video: Las tropas sirias bombardean Deraa
Rusia protagoniza un histórico tranque en el Consejo de Seguridad para impedir la intervención extranjera en Siria. Pero no es suficiente. En la medida que avanzan las gestiones diplomáticas de Occidente contra Siria y crece la guerra encubierta se perfila con mayor claridad la estrategia de guerra de baja intensidad del eje Washington-Paris-Londres contra Siria e Irán, agresión que se lleva a cabo al margen de la ONU.

El nuevo proyecto de resolución presentado por Alemania, Francia y Reino Unido, apoyado por Marruecos y Qatar, pide que el presidente Bashar al Asad entregue el poder a su vicepresidente y solicita a todos los países que adopten sanciones similares a las impuestas por los 22 miembros de la Liga Árabe contra el gobierno sirio como medida de presión.

Trascendió que el secretario general de la Liga Árabe, Nabil el-Araby, y el primer ministro de Qatar, Sheik Hamad bin Jassim al-Thani, llegarán a la ONU en medio de las negociaciones para insistir en la internacionalización del conflicto.

Desde que aparecieron los primeros hechos violentos en las protestas populares alterando el carácter pacífico de las manifestaciones en Siria, el gobierno denunció la injerencia extranjera con grupos armados desde sus fronteras con Líbano y Turquía.

Ante la negativa de Rusia y China en aprobar nuevas sanciones o legitimar la intervención extranjera, Estados Unidos y la Unión Europea movilizaron a la Liga Árabe con la intención de llegar al Consejo de Seguridad por la puerta trasera.

Sin embargo, el informe de la delegación de observadores autorizada por el gobierno sirio para constatar en el terreno los hechos de violencia se vio obligada a reconocer la existencia de grupos armados.

Según cifras oficiales, los ataques contra las fuerzas gubernamentales han ocasionado en sus filas más de 2,000 muertos y centenares de heridos.

El bloqueo económico de EU y la UE está dirigido a impedir la llegada a Siria de equipos vinculados a la industria petrolera y gasífera, comunicaciones y otras esferas de logística así como congelación de sus activos en Europa, para provocar una situación desesperada en la población que facilite la intervención extranjera, como sucedió en Irak.

A pesar del silencio mediático sobre la guerra encubierta contra Siria, las fuerzas especiales británicas reconocen que entrenan a “rebeldes” sirios en Turquía, Libia y el Líbano, mientras Arabia Saudita y Qatar organizan grupos armados con mercenarios libios e iraquíes para aplicar la misma táctica empleada en Libia, e islamistas radicales instan desde el exterior a musulmanes sirios a cometer actos de violencia contra otras comunidades religiosas.

Aunque todavía se desconocen las circunstancias que llevaron a Rusia y China a no vetar la resolución del Consejo de Seguridad que representó luz verde para el inicio de la intervención extranjera en Libia, en esta ocasión la posición rusa parece firme. Moscú defiende como solución al conflicto, un diálogo interno en Siria con la mediación de La Liga Árabe, Irán, Turquía y la comunidad internacional.

El canciller ruso, Serguei Lavrov, advirtió que “un grupo de países pueden actuar de forma desesperada y agredir a Siria, pero para ello nunca contarán con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU”. Eso suena bien, pero si sucede, ¿quedaría sola Siria?

Por: Alfredo García.
Fuente: discrepando.com

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