Un proverbio Chino en los tiempos modernos del siglo XXI y su perspectiva

6 febrero, 2012

Imagen: Un proverbio Chino en los tiempos modernos del siglo XXI y su perspectiva

Motivado por una conversación con nuestro amigo Gilbert Córdova García a quien en el imaginario del tiempo lo recuerdo y lo veo después de varios años, reunidos en Madrid en la Gran Vía compartiendo un café me hizo una pregunta ¿Por qué no haz hecho plata después de todo lo recorrido?, le dije te comentare dos cosas la primera; en efecto no soy rico pero tampoco me sobra nada, tengo las cosas básicas de la calidad de vida a pesar de la crisis en España y lo segundo; aprendí de la cultura China su perseverancia y su continuidad generacional, en mi caso lo traduzco de la siguiente manera si tengo fe y perseverancia podré mover montañas esa es la única riqueza que adquirí de verdad y lo puse en marcha algo así como aquel proverbio chino que nos contó un profesor de literatura en mi época de estudiante en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe en Lima, sobre “el Viejo tonto que removió las montañas”.


Así que nuestra riqueza no acaba con uno sino lo continúan nuestros hijos, nuestros nietos y ojala que todos los pueblos de América Latina logren el ideal de un estado nación latinoamericano.

Un ejemplo que encontré al conocer hace unos años a Oscar Imbaquingo es la perseverancia en los medios de comunicación de el diario digital Migrante Latino del cual es su director, que es la voz y la imagen de nosotros de nuestro mundo Latinoamericano en España y Europa. Por ello me atrevo a este comentario sobre China y el viejo proverbio que aprendí a contarlo y a citarlo siempre que ha sido necesario.

Hacía mucho tiempo que llego a mis manos algunos  libros de Tsu Tzu, de Lin Yu Tang, de Chou en Lai, y de Teng Siao Ping, de todos los cuales si me permito la licencia de comentar todos han sobrevivido a su tiempo, unos más que otros incluso siendo de más recientes decenios pareciese que vigencia tuvieran tan solo por una hecho que el futuro no acaba con uno sino es la continuación de los otros de los anteriores en gran medida China ha sobrevivido a su tiempo histórico como a su propia historia, su lengua, su cultura sus tradiciones y su mentalidad, desde Marco Polo, hasta Carlos Marx, el Asia cambiara el mundo cuando despierte y comienza a caminar por todas las latitudes del planeta. Napoleón, el constructor de una visión de Europa lo anunciaba cuando se refería a China.

Tres momentos claves de la historia China del siglo XX cambiaron su destino la revolución de Sun Yat Sen, la gran marcha y revolución campesina popular de Mao Tse Tung, y la revolución del capital dentro del socialismo le toco emprender a Teng Siao Ping, a la vuelta de estas décadas Jun Yin Tao, el nuevo líder del gigante Chino, emprende el modelo más significativo del capitalismo de estado bajo la forma de un tipo de democracia asamblearia y monopartidista.

No podemos analizar China aislándola de sus categorías históricas propiamente asiáticas para exponer el nivel de su desarrollo y el avance de su sociedad y su revolución del mercado y de la innovación tecnológica que ya llega a traspasar los linderos hacia la ciencia y la tecnología aeroespacial con un crecimiento sobre el 8% anual, desde una óptica eurocéntrica o de la ciencia social norteamericana para contextualizar su ascenso y convivencia con el más poderoso de los imperios de este siglo los Estados Unidos de América.

Paralelamente al logro del estado nación de los EEUU del siglo XIX con la guerra civil entre norteños y sureños, China es el gran estado nación del Asia, del siglo XXI, es quizás un paradigma de este siglo, socializar el capitalismo en todos los rincones de este milenario país ha significado que el socialismo del capitalismo de estado no ha llevado a la pobreza pues como decía el último timonel Deng Tsiao Ping “el socialismo no es pobreza”. La clave de este siglo es la convivencia de dos modelos de un mismo sistema económico el capitalismo o economía de mercado, más que un competidor estratégico China y los EEUU son aliados estratégicos y lo serán a lo largo de este siglo XXI.

A propósito de este comentario encontré un artículo escrito por el Británico Alfredo Jalife-Rahme, publicado en la Sección: Radar Geopolítico 31 julio de 2011, analizando el actual sistema multipolar y la emergencia del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) señala sobre la conferencia de Jeremy Browne:

“Jeremy Browne cita fugazmente a sus poderes emergentes: Latinoamérica (¡súper-sic!), China, el Sureste Asiático e India.

Con el fin de demostrar “el cambio profundo del orden mundial” y “la naturaleza dramática de su revolución” divulga tres extractos supuestamente “secretos de la embajada británica en Beijing”:
1. “Antes de 1988 China no tenía carreteras (sic). A finales de 2010, habrá construido 74 mil kilómetros (la segunda red más grande del mundo)”.

2. “China tiene más de 8 mil kilómetros de rieles de tren de alta velocidad, que representan más que el resto del mundo en conjunto. A finales del 2012 China tendrá 13 mil kilómetros de rieles de tren”.

3. “El crecimiento económico y el inmenso progreso industrial significa que la generación presente de chinos goza una vida radicalmente transformada en comparación con la de sus padres y abuelos. Por ejemplo: entre 1949 y 1979 un total de 280 mil chinos viajaron al extranjero, mientras que el año pasado lo hicieron 57 millones de chinos”…..

Esta conferencia del 20 de julio de 2011 en Londres que cito el comentario me trae a la memoria el viejo proverbio chino que siempre me llamo la atención para aprender lo que por delante nos presenta el futuro, pero el futuro que queremos y que podemos ir cimentando por ejemplo en nuestro país o en América Latina entera, bien ahi va el citado proverbio milenario;

El Viejo Tonto removió las montañas


“El Viejo Tonto removió las montañas” es un cuento del libro “Lie Zi” que fue escrito por un filósofo llamado Lie Yukou en el siglo IV antes de Cristo.

Las montañas Taihang y Wangwu tienen unos setecientos li de contorno y diez mil ren de altura.

Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto. Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.

–¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas?—sugirió–. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.

Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.

–No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón—objetó–. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?
–Los vaciaremos en el mar—fue la respuesta.

Entonces El Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierras y, en canastos las acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.

Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.
–¡Basta de esta tontería!—exclamaba–. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Ud. No será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas de esas montañas. ¿Cómo va a remover tierra y piedras en tal cantidad?
El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.

–¡Qué torpe es Ud.!—le dijo–. No tiene Ud. ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aunque yo muera, quedarán mis hijos y los hijos de mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?

Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.

El Viejo Tonto dirigió a toda su familia trabajando todos los días para remover las montañas. Su acción emocionó al Soberano Celestal. Por eso, envió a dos dioses a la tierra a remover las dos montañas. El cuento del Viejo Tonto se transmite hasta hoy día. El cuento nos dice: no importa cuantas dificultades, triunfará si tiene la determinación y hace esfuerzos.

Cuando recuerdo este proverbio me llega a la memoria lo que dijo Teng Siao Ping; “No importa de que color sea el gato, lo importante es que case ratones”

Autor: Dr. Carlos Jara Cuevas

Compártenos y Síguenos!!:
  • Bitacoras.com
  • StumbleUpon
  • Google Bookmarks
  • MySpace

Previous post:

Next post: