Los héroes latinos del “Concordia”

24 febrero, 2012

 imagen: Los héroes latinos del “Concordia”

AL y Agencias.- Colombianos, hondureños, peruanos y paraguayos pertenecían a la tripulación del crucero “Costa Concordia” de Italia y ayudaron a salvar a miles de pasajeros, con lo que se convirtieron en héroes modernos la fría noche del 15 de enero, en un accidente que sucedió cien años después del hundimiento del “Titanic”.

Había 107 pasajeros latinoamericanos (46 brasileños, 17 argentinos, 10 colombianos, 10 chilenos, 8 peruanos, 5 venezolanos, 4 dominicanos, 2 cubanos, 2 ecuatorianos, 2 mexicanos y un uruguayo). La compañía propietaria del “Costa Concordia”, cuyo naufragio cerca de la isla italiana de Giglio causó varios muertos, entre ellos latinos y españoles, acusó al comandante de haber cometido “errores”. Mientras tanto, muchos sobrevivientes agradecen los brazos latinos que les ayudaron a salir de esa pesadilla.

En el momento del accidente, los pasajeros estaban cenando o durmiendo. Describieron “escenas apocalípticas” o de “pánico”, con empujones entre los turistas para intentar subir a los botes de salvamento, en medio de los gritos y los llantos de niños y jubilados que iban a bordo. Algunos se pelearon por chalecos salvavidas. En medio de la histeria, decenas de pasajeros se echaron al agua; entre los alrededor de 40 heridos muchos tienen brazos y piernas rotos.

Semanas después de la tragedia, parece que las aguas vuelven a la calma y el tema ya no es “noticia”. Si embargo, vale la pena recordar escenas que nunca más se deberían repetir porque afectaron a más de cuatro mil turistas y tripulantes de 60 nacionalidades. Gran valentía “Los héroes fuimos la tripulación, que está compuesta por gente de 20 nacionalidades”, aseguró el bogotano Édgard López Sánchez, de 48 años, camarero del crucero. El colombiano contó a AFP que él y algunos otros miembros de la tripulación les “habían salvado la vida a al menos 500 o 600 personas”.

“Hice unos 10 viajes con la lancha, cada uno de media hora; hacía frío y soplaba viento. Nosotros hemos sido entrenados por la compañía para eso”, contó el mesero, que llevaba trabajando en la compañía  Costa Cruceros 17 años y que ya había sobrevivido a otro naufragio en 2006 en Punta del Este (Uruguay) por un incendio.

“A las 9: 45 p.m. escuché un estruendo fuerte . No me asusté . Nosotros no sufrimos de pánico, somos guerreros”, recuerda. “Era plena noche, hemos tenido todos mucho miedo, pero hemos tenido suerte de estar cerca de tierra” firme, en concreto una de las puntas de la isla rocosa de Giglio, explicó por su parte el barman José Rodríguez, hondureño de 43 años.

La jueza argentina María Inés Lona se salvó nadando 60 metros hasta un peñasco de Giglio. Dos artistas paraguayos, el guitarrista Alberto Benítez y el arpista José Roberto Gómez, tocaban en el crucero al momento del naufragio y están bien. “Fue horrible, era como estar viviendo lo del Titanic tú mismo. Lo peor de todo fue el plan de evacuación”, dijo la colombiana Sandra Marichal López. Los socorristas libraban una batalla contra el reloj en busca de pasajeros probablemente atrapados en las cabinas sumergidas.

José Eliseo Fuentes es un ejemplo de la importante labor que desempeñaron los hondureños para que la tragedia no fuera m a y o r. “Lo que hicimos fue rescatar a los pasajeros, yo  ayudé más o  menos a 400 personas ”, expresó Fuentes. También Armando Flores Aguilar dijo: “Fueron momentos muy difíciles, pero es nuestro trabajo y teníamos que asistir a las demás personas, el frío me quemó la cara”. Por su parte, José Silva aseguró que a pesar de la extrema situación que pasó no cambiará de profesión. “Es una gran historia, el lunes volveré a tramitar mis papeles para poder volver al trabajo”, dijo.

Héroe peruano El tripulante peruano Humberto Morales, considerado por la prensa de su país “un héroe” del crucero, por haber embarcado a unos 300 pasajeros en los botes salvavidas, consideró ayer que la actitud del capitán del barco fue “una cobardía”, informó EFE desde Lima. “Todo estaba ya en caos, bajamos con el chaleco (salvavidas) y ya me dijeron que el barco se estaba hundiendo”, relató y señaló que gracias a la preparación que había recibido, envió a los pasajeros hacia la cubierta.

Morales dijo que logró subir a unas 150 personas en un primer bote, pero que este no podía ser descolgado porque se había trabado y solo lograron completar la maniobra cuando otro tripulante cortó las amarras con un cuchillo.

Ecuatorianos a salvo Dos ecuatorianos, Steven Avecilla y José Jacinto Vidal Zambrano, que se encontraban en el crucero están “fuera de peligro” y fueron trasladados  a sus lugares de residencia, informó la Cancillería en Quito. “Se confirmó que no existen otros ecuatorianos entre los muertos ni desaparecidos”, señala el comunicado emitido por la Cancillería.

Cedió su chaleco y murió La camarera peruana Erika Soria, el último cadáver en ser recuperado tras el naufragio, ha sido descrita por varios supervivientes como una heroína. Los testigos afirman que Erika ayudó a muchos a subirse a los botes de salvamento, y cedió su propio chaleco salvavidas a un anciano. El cuerpo de la empleada peruana fue encontrado portando aún su uniforme de camarera pero sin chaleco.

Graduada en Turismo, Erika Soria realizaba su tercer viaje de crucero por el Mediterráneo cuando se produjo el naufragio. La recuperación de su cuerpo este sábado puso fin a varios días de búsqueda desesperada por parte de los equipos de salvamento, así como de sus padres y una hermana, que siguieron con angustia las tareas desde el puerto de Giglio.

Fuente: aquilatinos.info

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