Más trabajadores migran dentro de Latinoamérica

9 marzo, 2012

Imagen: Mas trabajadores migran dentro de Latinoamerica

Por: Alejandro Rebossio, Los países a favor del libre comercio en general se manifiestan a favor de la liberalización del intercambio de bienes, servicios, inversiones y capitales, pero no siempre, por no decir pocas veces, eliminan las restricciones a la migración de los trabajadores.

Es usual que los países desarrollados pongan trabas al ingreso de los inmigrantes de países en vías de desarrollo que buscan un mejor futuro. Ahora que la crisis se ha cernido sobre Europa y que EE UU apenas se recupera de ella, algunos latinoamericanos que quieren migrar con el sueño de un empleo más rentable están dejando de elegir aquellos destinos y escogen, en cambio, otros países que crecen en su propia región.

El director regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Juan Artola, confirmó esta semana en una presentación en Montevideo que Latinoamérica registra cada vez más movilidad migratoria interna. “Hay procesos, tendencias y pautas que se dan en la región, a las que no son ajenas los procesos de integración, como Mercosur y la Comunidad Andina”, dijo Artola en referencia a los bloques que integran, por un lado, a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y, por otro, a Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

Brasil, primera economía latinoamericana y país de moda en la región, autorizó el año pasado sobre todo la llegada de inmigrantes de EE UU, Filipinas, Reino Unido, India, Alemania, Indonesia, China, Italia, Francia, Japón y España, en ese orden. Varios de esos extranjeros son empresarios. Más atrás vienen los mexicanos, cuyo número de autorizaciones para radicarse en Brasil aumentó en 2011 un 36,4% respecto del año anterior, hasta 1.073. La cantidad de colombianos se incrementó 12,4% respecto de 2009, a 1.029. La de venezolanos, un 37,5%, a 773.

En México, la segunda economía de la región, se contabiliza la expedición de documentos para inmigrantes. En 2011 los principales colectivos extranjeros que recibieron su certificado de residencia fueron los estadounidenses, cubanos, colombianos, venezolanos y guatemaltecos.

La cantidad de ciudadanos de Cuba que recibieron sus documentos en México alcanzó los 1.555, un 15,8% menos que en 2010. De Colombia fueron legalizadas 1.543 personas, un 33,2% por debajo de un año atrás. También cayó la llegada de venezolanos, a 1.140, un 45,9%, y la de guatemaltecos, a 1.074, un 40,3%. La situación de México contrasta con la de otros países de la región.

En Argentina, la tercera economía latinoamericana, la mayoría de los extranjeros que inició en 2011 el trámite de radicación provino de Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia. Unos 109.433 paraguayos comenzaron el proceso el año pasado, un 37,6% más que en 2010. Unos 65.200 bolivianos hicieron lo propio, lo que supone un 47% más que el año anterior. El número de peruanos se elevó en 35.769, lo que supone un 25,6% por encima de los que arribaron en 2010. El de colombianos subió 10.889, un 40,3%.

El asunto de la inmigración en Argentina ha sido abordado como tema de portada de la última edición de la revista Crisis. “La migración es una fuerza productiva que fogonea el crecimiento de la economía, y funciona como variable de precarización para un modelo incapaz de incluir a la totalidad de la masa laboral en la actividad en blanco (legal)”, dice un artículo firmado por el Colectivo Editorial Crisis y la periodista Verónica Gago.

“Es así como se difunden nuevas formas de explotación y subordinación vinculadas al aspecto étnico del trabajo migrante”, añaden. “El peso de los migrantes no se restringe al trabajo. Sus culturas y saberes operan en forma permanente y van tejiendo lazos en el mundo más amplio de lo subalterno, como un torrente que fecunda nuevos universos populares hasta invalidar esa matriz privilegiada de la identidad plebeya que es el axioma nac & pop (nacional y popular). En una Argentina que ya no puede considerarse unidad homogénea, haríamos bien en reconocer que lo popular cada vez más viene de afuera. Migra & Pop es el nuevo eslogan”, concluyen los autores.

El artículo de Crisis destaca la legislación abierta a la inmigración que promovieron los Kirchner y la compara con el Brasil de Dilma Rousseff y el Uruguay de José Mujica, que buscan favorecer “una inmigración selectiva y de élite”, según los autores. “La intención es cautivar a profesionales extranjeros que aporten la mano de obra calificada que necesitan esos países para posicionarse en la batalla global por el conocimiento”, agregan en Crisis.

“Esta nueva mezcolanza, promovida por el auge económico de la región y el deseo de movilidad de quienes no quieren dejar pasar la oportunidad de vivir mejor, es una fuerza de desbordes, de imaginarios políticos y de complejos cálculos vitales”, finaliza el texto.

En la misma revista escriben sobre el tema los economistas Eduardo Levy Yeyati y Alejandro Bercovich, también periodista. “La (migración) externa despierta en ciertos sectores de la sociedad imágenes de aluviones zoológicos de países vecinos que, como langostas, caen a consumir nuestras provisiones de tierra, trabajo, salud, educación y seguridad”, comentan Levy Yeyati y Bercovich. “Argentina es la América de nuestros vecinos, separados de la madre patria gringa por los altos costes de transporte, el lenguaje esquivo y la falta de hábito. Porque la inmigración también se alimenta de lo que los economistas llaman economías de red: los conocidos importan, proveen el primer techo, aligeran la transición, generan oportunidades”, añaden los autores.

Levy Yeyati, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, y Bercovich recuerdan que la primera dama y senadora uruguaya, Luisa Topolanski, ha dicho que “Uruguay necesita entre 4 y 5 millones de habitantes para lograr un equilibrio económico”, frente a los 3,3 millones actuales, y así justificó un “reciente plan de inmigración que apunta a incorporar, mediante acuerdos bilaterales, a paraguayos, bolivianos, ecuatorianos jóvenes y rurales a la oferta de trabajo charrúa”. Más adelante, los autores señalan que “las naciones latinoamericanas solo relajaron sus restricciones migratorias recíprocamente con otras de similar nivel de desarrollo, sin un atisbo siquiera de una unidad política continental como la que hoy cruje en Europa por problemas económicos”.

Otro país sudamericano que recibe cada vez más inmigrantes es Chile. En 2010 otorgó permisos de residencia temporaria a 27.714 peruanos, casi tantos como en 2009. De Colombia fueron autorizadas 7.191 personas, un 35,3% más. De Bolivia, 5.836, lo que representa un alza del 60,5%, y de Argentina, 3.806, casi las mismas que en 2009.

Fuente: elpais.com



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