Mujer: menos flores, mas derechos…

12 marzo, 2012

Imagen: Mujer: menos flores, mas derechos...

PARA TI MUJER.“El beso que abrió mis ojos y despertó mi alma, fue el de mi madre”

Sí es bien es preciso, antes de entrar en algunas pinceladas sobre la más hermosa creación del cosmos. Si ella! LA MUJER , y tener que escribir que las mujeres inmigrantes, en plena “horizontalidad” de igualdades y derechos, aún padecen con frecuencia una doble discriminación: la de su condición extranjera, sometida por una parte a la presión pública y a la desafección social, y la de su condición de mujeres, con desigual trato, y no sólo laboral.

Las sacrificadas; trabajadoras, amas de casa, ni siquiera saben de dónde viene el golpe, y no tienen cómo probar que las leyes migratorias, la injusticia laboral del “ pie discriminatorio ” del país receptor, es miserable e inicuo. La opresión, aprovechamiento, vejaciones, no permite el derecho de la defensa: las condenan, señalan sin juicio previo. Sin embargo su condición innata de aurora gloriosa, la ayudan a avanzar y no hacen caso.

Con serenidad, van hasta su territorio sagrado y visten la túnica indestructible de la esperanza. La confianza detiene todos los golpes. La fe, el coraje y su misericordia transforman el veneno impío en agua cristalina. Ellas ponen el rostro en espera de algún mítico libertador, mientras tanto, resisten a diario las consecuencias y los castigos inmerecidos, pues la palabra les recordará que en ocasiones si tiene poder, y ellas lo saben.

Entonces ya una vez en territorio ajeno, no se detienen. En determinados momentos, ésta hidalga resplandeciente de país forastero sabe que al revelarse será derrotada; en aquel momento, se acomoda a los sucesos. Admite sin rezongar que las piedras del camino dibujen su rumbo a través de los collados.

La corrupción, crisis económica, malos gobiernos, desempleo, inseguridad, clase política, precios altos, deterioro moral del país, el drama del desarraigo forzoso, la falta de oportunidades locales y nacionales y de esperanza en el futuro de sus países de origen le enseñaron que el agua de un riachuelo se ajusta a la vía más factible, sin renunciar su objetivo: el mar. Débil en su origen, mansamente va obteniendo la fortaleza de los otros ríos que encuentra. En esto deriva la potencia del agua; nunca puede ser quebrada por un martillo, ni cortada por una filosa navaja. Ni siquiera la más heroica espada de las más pintarrajeadas batallas es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie. La mujer sabe que su belleza no es inquietada ni con el más penetrante aroma de las rosas.

Algunas vienen abastecidas de una valija ocupada de títulos, a combatir en el arduo mercado laboral, en contraste con la mayoría de emperatrices valientes que vienen sin preparación académica, a sobrevivir por el sostén de cada día y trabajar para el tan forzoso y suplicado envío de dinero a familiares.

“Nada de lo expresado aquí, tiene de novedad. Lo importante es hablar de ellas. Refrescar y actualizar las mentes y agendas de quienes como autoridades locales deben pronunciarse al respecto”.

De un modo u otro! No importa el cómo! Todas lo hacen por una necesidad de demostrarse a sí mismas que son capaces de surgir y de obtener triunfos, no importando su condición, ni de qué país procedan ni el estrato socio/económico a que pertenezcan, la religión que profesen o la raza de origen. Nada de lo anterior importa; son mujeres inmigrantes. ”Las que nadie recuerda ni elogia” . José Giraldo, paladín de este género.

Al remembrar esta fecha en el calendario “ Día Internacional de la Mujer ” – solicito un paréntesis – La nostalgia por mi siempre recordada madre en mi país, fácilmente me estremece, empieza por mi mente, se abriga en mi corazón por segundos y termina apoderándose de mis manos para dedicarle este párrafo. Ser un hijo ausente ha significado descubrir que tú eres un magnífico y necesario regalo.

Celosamente guardo en mi memoria el sabor a caramelo que endulzas mi vida, el café que saboreo mientras espero ansiados resultados. Eres el té caliente que me acompaña en esas frías y grises tardes de domingo y tibian el resto de mi vida. Mamita, Erma Jiménez seguramente te levantaste temprano para enviarme con tus temblorosas manos tu necesaria e infaltable bendición, buscando mi rostro en el infinito que arrancó a tu hijo. Espera mi regreso, amén.

Entrando ya en materia sobre el origen de la migración ecuatoriana, fue esencialmente una migración de trabajadoras domésticas. Según la Universidad Pública de Navarra , tres de cada diez permisos de trabajo concedidos en España a inmigrantes del Ecuador eran de mujeres. Así mismo la tercera parte del total de estos permisos era en el sector de empleo doméstico y limpieza.

En fechas más flamantes, se ha registrado la práctica de trabajadoras domésticas y personas encargadas del cuidado de ancianos o minusválidos, un sector de empleo que prospera en la casi inexistencia de políticas familiares en España. Este párrafo ilustra la descalificación drástica de numerosas mujeres profesionales y universitarias que se ven abocadas a aceptar empleos de “chachas”, asistentas, en condiciones laborales de explotación y discriminación.

Esto difiere de la corriente migratoria hacia EE.UU . donde es raro que las mujeres casadas emigren antes de la salida de su marido, y muchas emigran después de que su marido les auspicia. Este modelo de mujeres que lideran la corriente de emigración para trabajar mayoritariamente en el servicio doméstico en Madrid y Barcelona concuerda con el modelo establecido por peruanos y otros emigrantes Latinoamericanos.

Si las experiencias de las mujeres ecuatorianas son similares al resto de mujeres hispanoamericanas en España, puede entonces esperarse que las mujeres estén siguiendo a su familia y amigos a España y que sus impulsos originales para emigrar estén íntimamente ligados a las carreras y supervivencia de miembros inmediatos de la familia, pero la autonomía y el escape de una sociedad con hogares patriarcales, también son factores importantes.

Además, el estudio revela que se da el caso de muchas mujeres relativamente bien educadas que pueden ganar autonomía, pero experimentan un estatus social y económico inferior en comparación al que tuvieron en su lugar de origen.

“Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer.”Mahatma Gandhi

Por:  Dixon Jiménez


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