Las luchas de los trabajadores del siglo XXI

28 mayo, 2012

Imagen-Las luchas de los trabajadores del siglo XXI

En la reunión latina en Hamburgo (Alemania), se recordaron las luchas de los trabajadores de Chicago por lograr un salario justo, ocho horas de trabajo, atención médica y otras prestaciones elementales, que hace más de cien años eran inexistentes.

Al presentar la revista AQUÍ LATINOS en su tercer aniversario, lamenté que un siglo después, las condiciones laborales y los derechos sociales se están deteriorando, reduciendo las conquistas que tanta sangre, sudor y lágrimas le costaron a los trabajadores.

Vivo doce años en Europa. Cuando llegué a Berlín las marchas de protesta no eran tanto por conseguir empleo o el salario mínimo vital, como en Latinoamérica, sino que eran por lograr un aumento en el subsidio del desempleo. Es decir, que les paguen más aunque no tengan que trabajar.

Pero hoy las cosas están cambiando. En nuestros países hay empleo y en Europa los gritos del 1 de mayo este año iban en demanda de un empleo, un salario digno y en contra de los “dictados” del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y crecen las protestas por los recortes en sanidad que afectarán a los latinos y otras restricciones migratorias que dificultarán vivir en mejores condiciones.

Como ya no hay un empleo formal de ocho horas y los “mileuristas” que antes se quejaban, hoy son afortunados.

Ahora se abren serios desafíos para sobrevivir. En Latinoamérica hay empleo, pero también el concepto del sub-empleo, la economía informal y los pequeños emprendedores.

Las cifras muestran que los inmigrantes, que se han quedado sin empleo, ya están formando microempresas o se vuelven autónomos, a pesar de las serias presiones para pagar la Seguridad Social, los impuestos o para alquilar locales o crear negocios.

Hay otros que se dedican a vender productos de belleza, alimentación, ropa, propiedades y se han convertido en representantes de empresas internacionales que usan el concepto de multinivel, en el que todos ganan dentro de una amplia sociedad.

En este nuevo escenario, merece especial mención, la mujer, madre y migrante, que sigue siendo, cada vez más, la “heroína” de la migración. No hay palabras para describir su grandeza…

Todo vale para salir de la crisis, de manera honesta.
Pero lo que duele es que ésta crisis no es culpa de nosotros, los migrantes. Estamos pagando facturas que no nos corresponden.

La brecha entre ricos y pobres se agranda y muchos están retornando con los bolsillos y el alma vacía por una guerra perdida, en la que fueron los mejores soldados. Las hipotecas y los préstamos salvajes son como misiles que han destruido su proyecto.

Pero, mientras haya vida habrá esperanza. Hay que seguir buscando el bienestar familiar y colectivo y luchando porque no se vulneren los derechos de los trabajadores. Que el próximo 1 de mayo nos encuentre mejor que ahora.

Esito sería

Fuente: aquilatinos.info

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