Ahora son los niños estadounidenses los que luchan por adaptarse en México

22 junio, 2012

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Miles de niños estadounidenses tienen que adaptarse a su nueva vida en México, su tierra de origen. Sus padres fueron deportados desde EEUU y ahora buscan su sitio entre los chicos mexicanos.

En una clase de una escuela mexicana hay un nuevo alumno. No habla español, sino inglés, su lengua materna. Jeffrey Isidoro nació y se crió en Estados Unidos, y ha tenido que volver a México, la tierra de sus padres. Nunca antes ha habido tantos casos como el de Jeffrey, y cada vez es más habitual, según un reportaje del New York Times.

Desde 2005 a 2010 más de 300.000 niños nacidos en Estados Unidos han tenido que mudarse a México. Una tendencia que se ha doblado desde 1995 y que no tiene visos de reducirse en los próximos años. El endurecimiento de las leyes de inmigración están precipitando este proceso. El resultado es una generación entera de jóvenes que están a caballo entre dos sociedades muy diferentes.

Los educadores mexicanos están preocupados por esta nueva situación. Por lo general, las clases mexicanas y sus profesores, no están preparados para integrar adecuadamente a estos chicos, que en muchos casos, apenas pueden seguir las clases en español.

Algunos creen que en el futuro, la situación puede ser un problema para EEUU, que tendrá una nueva clase de jóvenes inmigrantes con una formación inadecuada para el sistema laboral estadounidense pero a la vez, ciudadanos con plenos derechos en cuanto al trabajo o al voto.

Pero las preocupaciones ahora se centran en los niños. Marta Tienda, una socióloga de Princeton nacida en Texas pero de padres mexicanos, cuenta al New York Times que “este tipo de cambios pueden resultar muy traumáticos para los chicos”.

Tomás Isidoro es el padre de Jeffrey. Trabajaba como carpintero y fue deportado en 2011 junto con otros 46.486 inmigrantes. Él como otros tantos, fue deportado por una nimiedad. Tuvo la mala fortuna de tener una de las luces traseras de su coche rotas. Sin los papeles de inmigración es ese momento, Tomás cuenta al diario estadounidense que “esos papeles pesaron más que 25 años de trabajo y dos hijos de 10 y 2 años”.

Refiriéndose al presidente Obama, Tomás le pregunta: “Habiendo todos esos traficantes y consumidores de drogas, gente que no hace nada en los Estados Unidos y vas a echar a gente como yo. ¿Por qué?”

La Casa Blanca afirma no obstante que bajo la nueva política que se centra en los criminales, menos padres de hijos estadounidenses van a ser deportados por delitos menores, con una reciente normativa aprobada por la Administración Obama el viernes pasado. El presidente de EEUU anunció que cientos de miles de inmigrantes ilegales que vinieron a los Estados Unidos siendo niños, podrían ser admitidos sin miedo a que los deporten.

La ley sin embargo no garantiza una situación legal normalizada, ya que la mitad de los más de diez millones de inmigrantes ilegales adultos llegaron al país siendo niños, por lo que inevitablemente más familias serán separadas, apunta el New York Times.

Para Jeffrey Isidoro la deportación de sus padres fue demasiado rápida. El primer día de colegio olvidó llevar comida de casa porque estaba habituado a comer en la cafetería. Cuando el profesor le hace una pregunta en español, muchas veces contesta en inglés, ante las risas de sus compañeros. Jeffrey estaba acostumbrado a otro tipo de vida: ordenadores, series de televisión, McDonalds y sus amigos.

La diferencia entre la educación primaria en EEUU y México no es tan grande. Incluso en algunos casos, las escuelas mexicanas salen ganando, debido a la gran cantidad de alumnos por clase y la mala financiación de muchas de las escuelas públicas estadounidenses, según reconoce el propio artículo publicado en el diario estadounidense. Sin embargo en la educación secundaria es cuando la brecha se abre, asegura. La burocracia en algunos lugares es tal, que muchos niños pierden casi un año de estudios esperando a regularizar su situación escolar.

Los niños mexicanos suelen tratar a los alumnos extranjeros con escepticismo. A los estadounidenses a menudo se les ve como un pueblo arrogante, materialista y culturalmente fuera de la realidad. Pero Marta Tienda, asegura en declaraciones al rotativo, que muchos de estos problemas se deben exclusivamente al proceso de transición normal que debe pasar un chico de su edad, en la época preadolescente. “Esta es la edad donde comienzan a ser conscientes de las diferencias entre ellos”.

El proceso de adaptación es muy diferente en cada niño, y dependerá de su habilidad con el idioma, su carácter y el apoyo de sus padres, como en el caso de Jeffrey. “Sueño que estoy durmiendo en los EEUU, pero cuando me despierto, sigo en México”.

Fuente: noticias.lainformacion.com

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