Un aymara en Los Alpes de “Heidi”

9 julio, 2012

Imagen-Un aymara en Los Alpes de Heidi

Al transitar durante unos días por Los Alpes italianos y suizos, no pude evitar hacer comparaciones con mis montañas andinas.

Desde niño en mis visitas al campo vi las ceremonias andinas como la Cruz Cuadrada o los sacrificios a las llamas, sentí el frío y la soledad de perderse en algún sendero o el hambre que pude aliviar con la papa, el “chuño” y el huevo o charque (carne reseca).

Como periodista, estuve en el salar de Uyuni o el Lago Titicaca y en los centros mineros a más de cuatro mil metros, de donde surgieron las revoluciones anti-dictaduras que hicieron estremecer América. Vi la piel quemada por el sol de las “palliris” (mujeres mineras) y la bola de hoja de coca que “acullicaban” para darse más oxígeno en las alturas.

Bailé en el Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, junto con la “Diablada” que representa la lucha entre el bien y el mal y el culto de los mineros al “Tío” (el diablo de la mina) y, al mismo tiempo, a la Virgen del Socavón que les protege. Estar en las minas, en las entrañas de la tierra, y en el Illimani (el bello vigilante de La Paz), hacen que uno mire de manera diferente el mundo, más si también se desciende bajo el nivel del mar en Holanda o se sube a los picos alpinos de Trento. Comparemos: en las montañas andinas hay pocos puentes y caminos asfaltados.

En Los Alpes las alturas se arreglan tendiendo puentes enormes en los que el tren o bus parece volar o “simplemente” se atraviesa la montaña como en el espectacular Tunel de San Gotardo, con varios kilómetros de extensión donde uno solamente ve filas interminables de coches con luces encendidas.

En Los Andes y Alpes se ha desarrollado la agricultura y la pesca, aunque en Europa hay más maquinarias. Pero la diferencia de las montañas de Suiza e Italia, hace 80 años muy pobres, es que “aprovecharon” el frío para encerrarse y perfeccionar la tecnología de lo relojes y la informática. Sus habitantes, que hace un siglo escapaban de la pobreza a otros países, hoy se dan el lujo de cerrar las puertas a los forasteros.

En Los Andes se venera y se respeta a la Pachamama (Madre Tierra) y en Los Alpes… también!. Pero en Los Alpes también hay un sentimiento de culpa porque justo al pie de esas montañas, sobre todo en el Norte de Italia, hay industrias que contaminan el medio ambiente, consumen mucha energía y contribuyen al agotamiento de los carburantes. Una foto actual de “Heidi” puede tener alguna nube negra de fondo.

Eso comentamos con periodistas italianos durante un Foro organizado por “Greenaccord”, que buscó un diálogo científico, pero también espiritual, allá en lo alto, muy cerca de Dios. Me di cuenta que los alpinos también veneran a la “Pachamama” a su modo, con fiestas y tradiciones ancestrales. Ellos están muy preocupados por el cambio climático, el deshielo, la depredación y que la calidad de vida disminuye.

Un apretón de manos de un aymara andino con Gian Paolo, un colega de Trento, rodeados de frondosos árboles y un río cercano, fue un compromiso silencioso de defender a nuestra Madre Tierra desde las alturas o desde el nivel del mar y que nuestra palabra “vuele” como cóndores o águilas a todos los confines.

Esito sería

Edwin Pérez Uberhuaga-Director

Fuente: aquilatinos.info

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