País Vasco – España: Polémico proyecto de integración

20 julio, 2012

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El alcalde presentó el plan de trabajo a realizar en el asentamiento de rumanos. Vecinos, representantes municipales y demás agentes, debatieron sobre el asunto.

El ambiente está caldeado en el municipio y diversas son las posturas ante la presentación del proyecto de intervención fruto de la realidad del asentamiento de rumanos de Ergobia.

Para tratar la situación actual y el proyecto de trabajo que se está llevando a cabo junto al Gobierno Vasco, Diputación Foral de Gipuzkoa y la asociación Romi Bidean, el Ayuntamiento quiso organizar una reunión abierta en el salón de Plenos. En ella, el primer edil, Andoni Gartzia, comenzó explicando que «la situación no es otra que hay 51 chabolas junto al barrio de Ergobia en la que viven 122 personas.

Es un asunto que tenía varias alternativas. Por un lado, hacer como si el problema no existiera, desalojar el campamento desplazando el problema a otro municipio o posponiéndolo o la tercera opción que es la que hemos elegido, que supone realizar un esfuerzo para la integración de estas personas».

El alcalde prosiguió contando que «creemos que las personas tienen derecho a integrarse en nuestra sociedad. Tenemos que darles la oportunidad y para ello hemos hecho un proyecto para el proceso de intervención con un tiempo estimado de cinco años. Sabemos que será un proceso largo y difícil. Se pretende regularizar en cierto modo las condiciones de este campamento».

Para ello, llevan meses trabajando en una normativa, «que deberán cumplir y firmar los rumanos, pero también supondrá el esfuerzo de vecinos y Ayuntamiento». En este caso, las personas del asentamiento deberán mantener el entorno higiénicamente limpio, adaptarse a la gestión de residuos, no verter basura ni al río ni a la vía pública, no cometer actos delictivos y escolarizar a los menores. No se podrán construir más chabolas ni podrán vivir más rumanos».

En este proyecto, también el Ayuntamiento se ha comprometido en varios aspectos. «Se les permite la estancia y tras tres meses, podrán empadronarse. Se les facilitará recursos para la gestión de residuos y para la higiene, así como ayudas a la hora de la matriculación en la ikastola y haurreskola».

Gartzia señaló también que «el incumplimiento de las normas supondrá el derribo de las chabolas, la pérdida del permiso de residencia en Astigarraga y la baja de oficio del padrón municipal». Entre otras  medidas a adoptar, se pretende crear una comisión de seguimiento que estará compuesta por diversos agentes, como Alcaldía, la ikastola, haurreskola, Romi-Bidean, técnicos municipales, Diputación, representantes de vecinos y de la parroquia.

El alcalde volvió a insistir al final de su exposición que «no será un proceso sencillo. Es una prueba piloto, por lo que necesitamos la colaboración de todos. Es un deber de la sociedad dar esta oportunidad. Demostrar que Astigarraga ha hecho el esfuerzo por la integración de este colectivo».

Opinión de los vecinos

Finalizada la presentación, las opiniones y dudas de los vecinos allí presentes, su mayoría del barrio de Ergobia, no se hicieron esperar. «Creo que es un esfuerzo desmedido. Vamos a crear un gueto en Ergobia, sin que eso suponga la integración. ¿No sería mejor alojar a estas familias en pisos de Diputación en diversos municipios de Gipuzkoa?», aseguraba y preguntaba uno de los vecinos del barrio que opinó que «seguro que esto provoca el efecto llamada. Desde luego por lo que vemos, parece que hay muchos más de 122 rumanos allí».

Desde Romi-Bidean contestaron que «tenemos las chabolas y sus ocupantes registrados en una lista. No viven más de los que aparecen en ella».

Otra de las polémicas que más reacciones causó entre los vecinos fue el tema del empadronamiento. «Es un proceso planteado a cinco años, y ¿se les dará el empadronamiento en tres meses?», preguntaba una vecina, a la que contestaron que «el empadronamiento no es más que censarlos. Con él podrán optar a otras medidas, pero no se les regala nada».

La cuestión de la higiene o la matriculación de los pequeños en la haurreskola o la ikastola fue también motivo de controversia, con preguntas como «en las condiciones en las que están en las chabolas, ¿nos aseguran a las madres y padres de Astigarraga que esos niños podrán cumplir las medidas higiénicas?».

También hubo vecinos más dispuestos que hicieron hincapié en la voluntad de los rumanos del asentamiento por integrarse en el municipio. «Mi experiencia es positiva con ellos. Colaboraron recientemente en la limpieza del Urumea. Y también han puesto en orden el asentamiento», comentaba una miembro de Urgarden.

Dejando de lado las opiniones a favor o en contra del proyecto de integración, lo cierto es que la mayoría de los vecinos que acudieron a la reunión coincidieron en que «el proyecto tiene muchas lagunas. La integración no es solo darles el permiso para que se queden, sino incentivar que formen parte del pueblo de manera más activa y participativa».

Fuente: diariovasco.com

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