Subsaharianos de camino a España denuncian maltrato de Marruecos

3 septiembre, 2012

ElPais.com

Musa Ali tiene 20 años, un brazo roto y varios golpes en la cabeza. Patrick, de 32, camina con muletas y lleva vendas en las piernas y en los brazos. Un joven camerunés a su lado tiene la frente vendada, un ojo ensangrentado y varios cortes junto a la ceja. Junto a ellos caminan otros subsaharianos lisiados: hombres con muletas, vendas, cortes, heridas de todo tipo… Parte de la Universidad de Oujda, al este de Marruecos, junto a la frontera con Argelia, ofrece un panorama desolador. Centenares de inmigrantes subsaharianos sin papeles viven y duermen allí, a la intemperie, en los patios, un espacio en el que la policía no puede entrar y en el que la universidad les deja estar desde hace años por razones humanitarias.

El número de heridos llama la atención. Cada poco aparece alguien lesionado. Su versión, en la mayoría de los casos, es que son golpes de la policía marroquí. “Me patearon y pegaron con un palo de madera muy grande cerca de la frontera con Melilla antes de deportarme a Argelia”, dice nervioso Musa Ali. “Ellos pegan y pegan y pegan. Y nosotros no podemos denunciar ni hacer nada. ¿Qué se creen que somos? ¿Animales?”.

Hay un hecho incontestable: hay multitud de heridos en Oujda. Si las lesiones proceden de malos tratos o se han producido por otros motivos es algo que podrían dilucidar los tribunales. Pero esa es precisamente otra de sus quejas. Aseguran que no pueden denunciar y que ni siquiera tienen derecho a un abogado en el proceso de expulsión. “En los hospitales rechazan darles certificados médicos y sus quejas no se registran”, asegura Hicham Rachidi, presidente del Grupo Antirracista de Acompañamiento y Defensa de los Extranjeros y Migrantes (Gadem). “El hecho de que sean conducidos a Argelia desde Marruecos inmediatamente después de su arresto les impide hacer valer el derecho a recurrir que les otorga la ley de extranjería marroquí. Se les impide el derecho de defensa. Todo es un procedimiento ilegal”.

La Universidad de Oujda —o La Fac, como ellos llaman a este gueto— es un lugar de paso en el viaje de los subsaharianos que emigran de sus países de origen hacia Europa. Algunos acaban de llegar a Marruecos. Pero otros muchos han sido deportados desde la frontera con Melilla después de intentar cruzar la valla o mientras aguardaban en los montes de los alrededores de Nador para poder hacerlo. La mayoría ha entrado y salido de Oujda varias veces, en una especie de bucle infinito.

Cuando los subsaharianos llegan a Marruecos a través de Argelia, los montes de la ciudad o La Fac se convierten en su primer asentamiento en el reino alauí; en el lugar en el que viven hasta que consiguen algo de dinero —fundamentalmente pidiendo limosna— para acercarse a la frontera con España. Cuando han reunido lo suficiente, recorren los 150 kilómetros que les separan de Nador, junto a la frontera de Melilla. Una vez allí, si no consiguen llegar a España a través de la valla o por mar, y son arrestados, Marruecos los lleva de vuelta a la frontera con Argelia. Este paso fronterizo está cerrado, pero los agentes marroquíes los bajan de los grandes autocares en los que los transportan (últimamente llenos hasta los topes), y les dicen que caminen hacia delante, hasta llegar a Argelia.

“Allez, allez [Venga , venga]”, nos gritan, explica un senegalés de La Fac. “A veces, a golpes. En cuanto se marchan, nos damos la vuelta y emprendemos el camino a Oujda a pie. Tardamos varias horas y hay que esconderse permanentemente de la policía, pero si nos dejan en la frontera por la noche, al amanecer ya estamos de nuevo en Oujda”. Es el procedimiento de expulsión que la asociación Gadem califica de ilegal.

Este periódico ha tratado, sin éxito, de recabar la versión del Ministerio del Interior marroquí. El viernes se puso en contacto telefónico con un portavoz y posteriormente se le envió por correo electrónico un cuestionario con preguntas sobre el origen de las heridas, la asistencia sanitaria que reciben los inmigrantes y si tienen derecho a algún tipo de apoyo jurídico. El diario no obtuvo respuesta ni pudo, a pesar de múltiples intentos, volver a hablar por teléfono con el portavoz.

La versión de los inmigrantes es que les pegan porque quieren llegar a España; para tratar de impedir que vuelvan a saltar la valla de Melilla y para poner fin a un viaje cuyo destino final no es Marruecos. Dicen que reciben un trato que en España no se daría jamás a un inmigrante irregular.

Compártenos y Síguenos!!:
  • Bitacoras.com
  • StumbleUpon
  • Google Bookmarks
  • MySpace

{ 1 trackback }

Previous post:

Next post: