Espana y Marruecos desalojan a los inmigrantes de Isla de Tierra

4 septiembre, 2012

Espana y Marruecos desalojan a los inmigrantes de Isla de Tierra

España los entrega a Marruecos en medio de un fuerte despliegue policial y militar.

Las primeras lanchas con inmigrantes llegaron pasada la una de la madrugada del martes a la playa marroquí de Sfiha. La Guardia Civil, según fuentes policiales marroquíes y españolas, era quien los conducía a la orilla. Allí les esperaba un espectacular despliegue de militares, policías y gendarmes del reino alauí. Una hora antes, aproximadamente, un helicóptero había aterrizado en el contiguo Peñón de Alhucemas, de soberanía española y con una pequeña guarnición militar. Comenzaba así, en la oscuridad más absoluta, la operación conjunta entre Marruecos y España para poner fin al asentamiento de 71 inmigrantes subsaharianos en Isla de Tierra, un minúsculo y deshabitado islote español del archipiélago de Alhucemas pegado a la costa marroquí, a unos 120 kilómetros al oeste de Melilla.

La zona estaba tomada por agentes y soldados marroquíes y no se permitía el acceso a la misma. Desde la distancia se veía a una lancha hacer viajes de ida y vuelta entre el islote y la playa, y a los inmigrantes bajando de la zodiac y caminando por el agua los últimos 20 o 30 metros hasta llegar a la orilla. Muchos iban esposados. Los agentes españoles no llegaban a tocar suelo marroquí y entregaban a los sin papeles a la Gendarmería marroquí.

Desde la lejanía se podía observar también cómo agentes con linternas, guardias civiles según fuentes marroquíes y españolas, iban buscando a los inmigrantes que quedaban en la isla y que trataban de esconderse. Sobre las tres y media de la madrugada se escucharon gritos desgarradores, pero era imposible saber con exactitud de dónde procedían.

A esa hora aún no había abandonado la zona ninguno de los autocares blancos que aguardaban en el aparcamiento de la playa, pero son los mismos que Marruecos utiliza habitualmente para expulsar a los inmigrantes subsaharianos a través de la frontera con Argelia. La operación concluyó a las cuatro y media de la madrugada. El islote quedó desierto. Esta mañana ya solo se divisaba una tienda de campaña y, al menos, tres soldados limpiando la zona.

Fuentes policiales marroquíes confirmaron que, efectivamente, el destino final de los inmigrantes de Isla de Tierra sería Argelia. Al tratarse de suelo español, fue España la que se encargó de sacarlos de manera forzosa de la isla. Pero, acto seguido, se los entregó a Marruecos. Ambos países llegaron a este pacto en virtud de la aplicación de un acuerdo bilateral de readmisión de inmigrantes irregulares en vigor desde 1992. Ese acuerdo se ha aplicado en contadas ocasiones, una de ellas, el 6 de octubre de 2005, cuando en plena crisis migratoria en torno a la valla de Melilla España devolvió a Marruecos a 73 sin papeles que habían entrado de forma irregular en la ciudad autónoma.

Más inusual aún  ha sido la aplicación en el caso de subsaharianos que llegan a España en patera a las costas españolas. Solo se ha producido en un centenar de ocasiones por  la dificultad de probar que proceden de las costas marroquíes y no de las argelinas, pero en este caso no había duda alguna al respecto. A Isla de Tierra solo podían haber llegado a través de Marruecos.

Durante el día había ya decenas de agentes vigilando el inhóspito peñasco. Algunos agentes y soldados iban uniformados. Otros jugaban al fútbol descalzos y en bañador. Pero todos controlaban que nadie tomase fotos ni se acercase demasiado al islote.

Los protagonistas de la escena habían llegado a Isla de Tierra en dos grupos, uno de 19 personas el miércoles y otro de 68 el domingo. Argumentaban que, como estaban en España, el Gobierno debía trasladarlos a la Península. Y se agrupaban en torno a la bandera rojigualda de hierro izada en medio del islote.

El Ejecutivo español solo se ocupó de los más vulnerables: menores, sus madres y mujeres embarazadas. En total, trasladó fuera del islote a 16 inmigrantes. A los demás no quería conducirlos a Melilla ni a la Península por miedo al efecto llamada, pero tampoco sabía qué hacer con ellos. Para resolver la situación, el Gobierno pidió ayuda a Marruecos el domingo pasado a través de los ministros del Interior y de Asuntos Exteriores y, a última hora de ayer, aseguraba que se había alcanzado un principio de acuerdo con el reino alauí. Pocas horas después comenzaba la operación de desalojo.

El reparto de inmigrantes que habían alcanzado ambos países, en realidad no fue tal. España ya se había hecho cargo de tres menores y tres mujeres la semana pasada, y ayer por la noche trasladó al Peñón de Alhucemas a otros ocho niños y a dos mujeres. Fuentes policiales marroquíes señalaban ayer que del resto de las personas se encargará su país.

El delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, ha resaltado en un comunicado el “éxito” de la operación de desalojo de la Isla de Tierra, gracias a una actuación “modélica” de la Guardia Civil y a la “inestimable” colaboración de Marruecos.

Fuente: elpais.com

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