Aquí en Melilla el derecho de asilo está devaluado

5 octubre, 2012

elfarodigital.es. José Palazón cree que por este motivo muchos inmigrantes no piden esta protección internacional.
Pedir asilo político en Melilla te asegura que no vas a salir de la ciudad, por lo menos, en un año. “Aquí el derecho a asilo está devaluado”, apunta José Palazón y se basa en la denuncia que presentó la ONG Prodein, de la que es responsable, cuando en septiembre de 2010 la Policía del puerto impidió embarcar a dos jóvenes argelinos que tenían la tarjeta amarilla (ahora es roja) que les acreditaba como demandantes de asilo.

Para demostrar que se les retenía en Melilla, entre varios inmigrantes compraron un billete y cuando el que tenía la tarjeta de asilo llegó al control lo echaron para atrás. El Policía le dijo que tenía orden de que con ese documento no podía salir de Melilla”, relata Palazón.

“De eso hace dos años y hasta hoy los inmigrantes que piden asilo siguen sin poder salir de la cárcel de Melilla”, añade el responsable de Prodein.

Esto hace, explica José Palazón, que muchos inmigrantes que reúnen los requisitos para pedir asilo político no lo soliciten en Melilla, arriesgándose a que los deporten a sus países pese al peligro que esto podría representar para sus vidas.

Lo dice el Defensor del Pueblo

El Defensor del Pueblo tiene la misma opinión que Palazón. En su informe ‘La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles’, del que se hizo eco ayer El Faro, viene a constatar que los inmigrantes del CETI de Melilla prefieren esperar a salir de la ciudad para pedir la protección internacional.

Tras investigar esta práctica habitual de la Policía en Melilla y Ceuta, el Defensor del Pueblo manifestó su disconformidad ya que, en su opinión, este modo de proceder “no está justificado” y deja a los potenciales solicitantes de asilo indefensos ante las mafias que trafican con seres humanos.

Un inmigrante en un árbol

Mohamed Amine lleva un año en el CETI de Melilla y la semana pasada se subió a un árbol con una soga al cuello, dispuesto a ahorcarse frente a la Delegación del Gobierno, según dijo. Él salió huyendo de la guerra en Siria, entró a Melilla con un pasaporte falso por Beni Enzar y quiere reunirse con su hermano en Alemania, la única familia que le queda, porque lleva tres meses sin comunicarse con sus padres en Damasco. “No sé si han muerto. No hay teléfonos”, dijo a El Faro a través de un intérprete porque no habla español.

Amine, explicó José Palazón, cumple todos los requisitos para pedir asilo político, pero no lo pide porque eso le condenaría a quedarse en Melilla por tiempo indefinido.

En opinión del responsable de la ONG Prodein, las autoridades no sacan a Amine a la península porque temen por el efecto llamada que pueda provocar entre los inmigrantes sirios.

Sobre el caso, el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, dijo en su momento que el trámite de expulsión de Amine hacia su país “seguía su curso” y confirmó que éste no había pedido asilo político.

El caso del ugandés albino

El Faro ya se ha hecho eco del caso de Emanuel Mukasa, un joven ugandés residente en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) que cuenta con la peculiaridad de ser albino y que en abril pasado se enfrentó a la cuarta renovación de la tarjeta de solicitante de asilo, después de un año y medio viviendo en Melilla a la espera de que el Gobierno central le dé una respuesta.

José Palazón, de la ONG Prodein, aclara que esta espera es irregular ya que una vez que comienza a estudiarse la solicitud de asilo, se debe dar una respuesta en el plazo máximo de seis meses.

De igual modo, lamentó que pese a que en toda España se conceda a los demandantes una tarjeta que les permite moverse por todo el territorio nacional, sea imposible salir con esa tarjeta de Melilla.

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