Torturado, detenido y expulsado de Grecia

7 diciembre, 2012

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Al inmigrante egipcio Waleed Taleb le salió muy caro reclamar los salarios que le debían en Grecia: 18 horas encadenado y golpeado por su jefe, una temporada en la cárcel y la orden de abandonar el país al que llama su hogar.

Como tantos cientos de miles de inmigrantes indocumentados que trabajan en el mercado negro de Grecia, Taleb acababa de limpiar la panadería de la isla de Salamina una mañana de noviembre cuando se desató la furia de su jefe. Lo que siguió es un ejemplo de cómo los inmigrantes se han convertido en las víctimas más indefensas de la crisis económica, frente a los ataques racistas, la apatía policial y un sistema que los castiga en lugar de a sus agresores.

El panadero y otros dos sujetos colocaron una cadena de 8 metros de longitud alrededor del cuello de Taleb con un candado y lo arrastraron a un establo donde otro hombre más se unió a ellos. Allí lo ataron a una silla y lo golpearon. Los hombres le obligaron a beber cerveza y se burlaron de él por ser musulmán. «Me arrastraron como un perro», afirmó Taleb, relatando el ataque desde el colchón de su sórdido apartamento de Salamina en el que se cobija. «Pensé que esto era el fin para mí. Me desmayaba, y cada vez que me desmayaba me golpeaban con varas para despertarme».

Dieciocho horas después, Taleb logró escapar cuando sus captores fueron a reabrir la panadería. Pero la pesadilla no había terminado. Encontrado en la madrugada bajo un árbol con la cadena pesada todavía alrededor de su cuello y su cara hinchada irreconocible, Taleb fue trasladado a un hospital, donde recibió los primeros auxilios. Pero la policía se lo llevó más tarde detenido bajo la acusación de que carecía de documentos para vivir en Grecia. «Todo el mundo podía ver que estaba sufriendo. Ni siquiera podía ver, y no podía comer», señala Taleb, de 29 años.

Un mes después, tiene un collarín ortopédico, el brazo vendado y sólo puede comer alimentos semisólidos. «Pensaba que iba a morir. El problema no era que yo no tenía papeles, era que había sido golpeado. Era una prueba de la brutalidad».

La Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados dijo que su caso siguió un patrón en el cual los migrantes son «inmediatamente detenido con el fin de ser deportados», cuando acuden a la policía para denunciar un ataque.

Tras las protestas que desató el caso, incluida la condena de la embajada egipcia, el ministro de orden público de Grecia afirmó el martes que Taleb no sería deportado debido a «razones humanitarias». Los grupos de derechos humanos señalan, sin embargo, que no está claro cuánto tiempo se le permitirá quedarse.

“Todos libres menos yo”

Taleb señala que pasó cuatro días en dos centros de detención y se le dieron documentos instándole a que se fuera de Grecia en 30 días, mientras que su jefe fue puesto en libertad a los tres días y está en espera de juicio.

El panadero, un ex teniente de alcalde de Salamina, acusa a Taleb de haberle robado 13.000 euros, un dinero que Taleb dice que es suyo. Los otros hombres acusados por Taleb están en libertad en espera de juicio. «Me golpearon, me robaron y todo el mundo estaba fuera de la cárcel, menos yo», se lamenta.

La ausencia de cualquier condena en Grecia por ataques racistas ha permitido que los inmigrantes sean atacados con impunidad, según asegura Nikitas Kanakis, director de Médicos del Mundo en Grecia. «El Estado debe pedir perdón a un hombre que encontró debajo de un árbol encadenado y al que trataron como a un perro», dijo Kanakis. «Si no condenan a cualquiera de estas personas no cambiará nada. Todo el mundo creerá que puede salirse con la suya».

Los policías aseguraron que sacaron a Taleb del hospital sólo después de que se le diera el visto bueno de los médicos y añadiendo que la legislación griega exige la detención de los inmigrantes ilegales.

Heridas racistas

Dos abogados de inmigrantes apuntaron que Taleb tuvo suerte al tener 30 días para abandonar el país porque a muchos otros solo les dan siete días para salir de Grecia. Otros, como Hassan Mekki, un inmigrante de 32 años, un sudanés que huyó del conflicto en su país con la esperanza de una vida mejor en Europa, sufren en silencio.

En agosto, él y un amigo estaban caminando en Atenas cuando un grupo de hombres en motocicletas con banderas griegas se acercó a él y lo dejaron inconsciente con un golpe en la cabeza. Cuando volvió en sí, estaba cubierto de sangre. Solo más tarde se dio cuenta de que sus atacantes, a quienes relaciona con el partido de extrema derecha Amanecer Dorado, habían dejado heridas con una «X» en su espalda. «No tengo los papeles en regla, así que no puedo ir a ninguna parte para pedir ayuda», dijo Mekki. «No puedo dormir. Tengo miedo, tal vez ellos me siguieron, y mi vida está en peligro ahora».

Aprovechando el resentimiento hacia la inmigración ilegal, Amanecer Dorado surgió de la nada para entrar este año en el Parlamento con el compromiso de echar a todos los inmigrantes.

Entrada para los inmigrantes asiáticos y africanos que intentan pasa a Europa a través de sus fronteras porosas, Grecia lucha contra la inmigración ilegal en medio de una recesión que ha dejado a uno de cada cuatro griegos sin trabajo y un aumento de la delincuencia de la que se acusa a menudo a los inmigrantes.

Fuente: abc.es

 

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