Inmigrantes espanoles en Alemania: Especial en Der Spiegel

14 marzo, 2013

Imagen-Inmigrantes espanoles en Alemania: especial en Der Spiegel

Alemania

Los españoles vuelven a ser emigrantes después de décadas de crecimiento económico en su país. Alemania se ha convertido en uno de los destinos principales.

Alemania se ha convertido de facto en la locomotora económica europea. El gobierno de Berlín defiende que gracias a las reformas de recorte de gasto público acometidas hace algo más de 10 años. Los críticos por el contrario mantienen que precisamente esas reformas tácticas se hicieron para ofrecer una competencia desleal a sus socios continentales, cuya debilidad hace fuerte hoy a una Alemania convertida en refugio de inversiones que huyen de los países del sur europeo.

En su edición de la semana pasada (Nr. 9/25.02.12), el prestigioso semanario alemán alemán Der Spiegel convertía en tema central de su ejemplar el acercamiento a los nuevos “trabajadores invitados” en Alemania.

Según Der Speigel, los trabajadores inmigrantes venidos del sur y este europeo están dando un apoyo de incalculable valor a la economía alemana, que necesita de forma urgente mano de obra cualificada debido al envejecimiento de la generación del boom natal de los 50 y 60, ocurrido durante el llamado milagro económico alemán.

Inmigrantes españoles en Alemania hoy

El prototipo de inmigrante español ha cambiado mucho en esta nueva ola de migración. Nada tiene que ver con la imagen del “trabajador invitado” que muchos alemanes adultos aún conservan en el imaginario colectivo.

De ejemplo sirva el caso de Carolina López, que después de haber disfrutado de un periodo como estudiante Erasmus en Alemania en el año 2009, debido a la crisis del mercado laboral español se decidió a marcharse camino de Alemania otra vez, esta vez sin billete de vuelta.

Desarrollando su carrera como agente de marketing lleva una vida normal, como si de una joven nativa alemana se tratara: trabaja, vive con otros jóvenes, sale de fiesta y disfruta del ocio y todo lo que tiene que ofrecerle Berlín, ciudad en la que vive.

Nada que ver con su abuelo, que tuvo que marcharse en 1961 a Alemania para trabajar de cualquier cosa que pudiera y así poder alimentar a su familia. Trabajando de sol a sol sin poder disfrutar la cultura del país receptor.

Los jóvenes españoles llegados a Alemania hoy en día están muy formados, aprenden rápidamente el idioma y se desenvuelven sin complejos en un ambiente internacional. Como señala el artículo de Der Spiegel: “Se sienten como ciudadanos europeos y quieren pertenecer a ese grupo en cualquier lado, cambiando su lugar de residencia si otro país les gusta más o menos según el momento. Se trata de una élite que emigra y cambia la imagen que hasta ahora tenía la sociedad de los inmigrantes.”

El programa de estudios Erasmus y la mayor movilidad turística de la generación joven actual ha permitido formar una mentalidad más europea, sintiéndose muchos como ciudadanos de un continente y no solamente de un país determinado.

Generación JASP: jóves aunque sobradamente preparados

Y la verdad es que el perfil social de los inmigrantes jóvenes europeos que llegan a Alemania es muy distinto del de hace algunas décadas: casi la mitad de los recién llegados viene con un título universitario debajo del brazo.

Un ejemplo mostrado por Der Spiegel al respecto es Emilio García, un ingeniero gaditano que encontró trabajo en una empresa de Baden-Württenberg, la región sureña cuya capital es Stuttgart. Cuando tiene tiempo libre, Emilio se dirige a la ciudad para encontrarse en un bar con antiguos inmigrantes que llegaron a Alemania hace décadas. La diferencia con ellos: gracias a su alto nivel educativo Emilio ha aprendido más alemán en 15 meses que muchos de ellos en 50 años.

Desde esta perspectiva se entiende que la ministra alemana de trabajo Ursula von der Leyen dijera semanas atrás aquella frase sobre los inmigrantes españoles de la última ola:  ’Un golpe de suerte para Alemania’ ponían muchos titulares de prensa en la boca de la ministra.

El gobierno alemán intenta ahora cambiar la imagen ciertamente negativa de la inmigración que existe en parte importante de la población alemana, acostumbrada a mirar a los inmigrantes como consumidores pasivos de recursos sociales, aunque los datos económicos muestren lo contrario.

De país receptor en la época del “milagro económico” en los años 50 y 60, Alemania se convirtió en una nación que tras la crisis del petróleo de 1973 rechazaba casi cualquier petición de residencia que no estuviera justificada por motivo de reagrupación familiar, asilo político o repatriación.

El mismo Helmut Kohl, poco después de haber sido elegido canciller en 1983, expresó una polémica opinión según la cual “el número de extranjeros debe ser reducido a la mitad”.

Alemania necesita inmigrantes, pero no todo lo que reluce es oro

Con una Alemania convertida en la potencia económica europea y una población cada vez más envejecida que necesita relevo, el panorama ha cambiado mucho. Los análisis demográficos lo confirman: Alemania necesitará atraer en las próximas dos décadas a cientos de miles de inmigrantes cada año para poder mantener el sistema productivo y social en funcionamiento.

Eso sí, que nadie piense que empezar una vida desde cero en Alemania consiste en llegar y tener una alfombra roja bajo los pies. El artículo de Der Spiegel destaca precisamente que la necesidad del país de recibir inmigrantes contrasta con la falta de una política de bienvenida y asistencia a los recién llegados.

No siempre existe información clara por parte de instituciones, y menos aún apoyo práctico. Por lo tanto los inmigrantes tienen que echar mano, por lo general, de los compatriotas llegados antes que ellos o de asociaciones de los antiguos inmigrantes para encontrar consejos o acceso a informaciones prácticas. Hay pocos puntos de contacto institucionales y además son muy poco conocidos.

Tampoco los salarios o las condiciones de vida son perfectos. Dependen mucho de la ciudad, sector económico y suerte personal. En Alemania se cuenta a día de hoy por millones el número las personas consideradas pobres según estadísticas oficiales. También la precariedad existe como una realidad cotidiana que se ha instalado en el mercado laboral alemán, especialmente en la última década. No todo lo que reluce es oro en Alemania y cada uno cuenta la fiesta como le ha ido.

Carmela Negrete ha escrito una serie de interesantes artículos para El Diario sobre el rostro menos reluciente del mercado laboral alemán cuya lectura recomendamos con vehemencia.

Por estos motivos, el gobierno intenta cambiar ahora la cara antipática de Alemania frente a la inmigración. Sabe que el éxito económico de un país con una economía basada en servicios e industria de alto nivel tecnológico depende en buena parte de la capacidad de atraer a los mejores profesionales en el ámbito internacional.

Un país como Alemania en el que el clima es no es el mejor durante la mitad del año y que no se caracteriza precisamente por ser el lugar mas divertido de Europa, debería ser capaz de ofrecer otros buenos motivos a los llegados de otros países para decidan quedarse a largo plazo: buenas condiciones laborales, facilidades para familias en la educación de los hijos, posibilidades de formación, etc.

Solamente el devenir del tiempo podrá decir si Alemania es capaz de cambiar de posición el eje su política de cara a los inmigrantes desde un “¿Cuándo os vas de vuelta a casa?” a un “Quedaos aquí, por favor”.

Pedro Aranda

.

.

Fuente: revistaberlin.com

.

.

Compártenos y Síguenos!!:
  • Bitacoras.com
  • StumbleUpon
  • Google Bookmarks
  • MySpace

Previous post:

Next post: