Perdonarse a si mismo y marcharse, otra forma de nacer

4 abril, 2013

Imagen-Perdonarse a si mismo y marcharse, otra forma de nacer Por Arturo Prado Lima


¿Te preparo un café?,  le preguntó John. Ella estaba frente al espejo, a punto de delinear la punta de la ceja izquierda. Contestó con un silencio seco y una mirada de guerra.

Por sí o por no, John volvió a preguntar. Y le aclaró que su ofrecimiento no tenía nada que ver con un pedido especial ni era una súplica solapada. Ni ofensiva ni defensiva, le dijo, simplemente caballerosidad. Ni vanguardia ni estrategia, simplemente eso, una taza de café. Ella le lanzó otro silencio puntiagudo directo a los ojos. El lo esquivó.

John se sintió perdido. El silencio como única y definitiva respuesta le hizo hallar palabras muertas en los labios, antiguos suspiros en el aire y viejas heridas aun colgadas en las espinas del amor. Salió de casa y escupió las palabras muertas, los antiguos suspiros y las viejas heridas.

Ya que ella no iba a perdonarlo jamás, al menos era una forma de perdonarse así mismo. Marcharse sin remordimientos es otra manera de nacer. Pero el ofrecimiento del café nada tenía que ver estas cosas.

Por:  Arturo Prado Lima

Fuente: soyperiodista.com

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