Relato Corto “Cumpleanos”, Por Arturo Prado Lima

18 abril, 2013

Munich - Alemania

Munich - Alemania

Quiero que vayamos a mi castillo, dijo Malena Barreiro, que acababa de llegar de Munich. Le habían asignado ese castillo a diferencia mía, que me dieron un hotel para vivir cuatro días.

Malena se sentía naufraga en el castillo berlinés y no quiso pasar ni una noche sola. Cuando supo que Estlanda, una de las mujeres que nos invitaba al Encuentro Internacional de Literatura, estaba cumpliendo años, se le alegraron los huesos, la carne y el corazón, que es el único instante cuando el miedo se va de paseo.

Felices de que la vida nos diera una oportunidad de agradecerle todo lo que había hecho para que visitáramos Berlín y participáramos de la jornada cultural, los invitados, dirigidos por Malena, nos metimos a un supermercado a comprar los detalles: vino, dulces, cogederas de pelo.

Otros nos apresuramos a redactar en nuestros libros, algunos recién publicados, una dedicatoria digna de Estlanda: de su estatura, de su alegría, de su afán. Todos nos felicitamos por la inigualable sorpresa que le daríamos. Le dijimos que tenemos muchas dudas sobre la programación del día de nuestra presentación. Que la esperábamos a la diez en el Castillo de Malena. Malena preparó el aire, los cuadros, los suspiros, los segundos y los minutos para que sea una fiesta de gala.

La mesa estaba puesta con el rigor de un protocolo. Cuando Estlanda entró, todos la aplaudimos y empezamos a cantar el Happy Berdy. Entonces Estlanda enrojeció, dio dos zapatillazos en el piso, arrojó la cartera de cuero contra la mesa con una violencia de espanto, gritó como una gata herida, se pegó contra las paredes del castillo ante el pánico de todos nosotros.

Cuando nos disponíamos a recoger los destrozos, ella por fin dejó de llorar. Se despidió con dos besos a cada uno, a la española, de donde yo venía: “En Alemania celebrarle a una el cumpleaños antes de la doce de la noche es una maldición”, dijo. “Ahora estoy acabada”. Hace tres años pasó lo mismo y me casé con un prisionero peruano en una cárcel alemana. Por amor. Pero se acabó en seguida.

.

.

Por Arturo Prado Lima

.

.

Compártenos y Síguenos!!:
  • Bitacoras.com
  • StumbleUpon
  • Google Bookmarks
  • MySpace

Previous post:

Next post: