Un cementerio para poetas en Peru, en la cuna de cesar vallejo

27 mayo, 2013

Imagen-Un cementerio para poetas en Peru, en la cuna de cesar vallejo

Por: Arturo Prado Lima

En 1997 conocí en Berlín al poeta peruano José Pablo Quevedo, quien llegó a la Alemania Oriental como estudiante de antropología.

 Después de la caída del Muro de Berlín, y ya con un doctorado bajo el brazo, se quedó como profesor titular de la Universidad Humbolt, de Berlín. Es un indígena peruano maduro, serio, y con una gran obra poética ya publicada a sus espaldas. No hay muchos escritores peruanos en Alemania, pero los que están suplen esa ausencia, y el Perú está bien representado poéticamente, no sólo en Alemania, sino también en España y en Francia.

Víctor Bueno Román, otro poeta peruano, a quien conocí también por aquellos tiempos, compartió los anhelos de José Pablo de homenajear en Alemania al gran César Vallejo, y se hicieron con una Asociación de poetas que lleva el nombre del poeta. Y para seguir honrando al vate, como buenos peruanos, José Pablo se ideó el encuentro de poesía Alemana latinoamericana, que se celebra desde hace doce años, puntual, a finales de primavera.

Poetas de toda Latinoamérica concurren al encuentro que ya goza de fama internacional, y al que se han unido entusiastas poetas de todos los rincones del mundo, desde Argentina hasta Vietnam, de estados Unidos a China, desde Egipto hasta Alaska.

Fue en una de esas tertulias, me comentaba José Pablo, que se le ocurrió la idea del cementerio para poetas en Santiago de Chuco, donde nació César Vallejo. Todos los poetas del mundo tendrían cabida en él, siempre y cuando manifiesten su deseo de ser enterrados allí, y costeen, en principio, los gastos que eso conlleva.

Cada nicho mortuorio tendría una sala de lectura donde estaría expuesta la obra del poeta y donde todo el mundo podría consultar, estudiar, seguir de cerca la obra y la vida de quien admire. Abría grabaciones del poeta, crítica literaria, material bibliográfico, y una especie de museo con algunas de sus pertenencias. Sería el recuerdo material y poético en donde el cementerio sería más bien un inmenso parque temático de la poesía universal.

Durante muchas ocasiones nos reunimos con José Pablo, en Berlín o en Madrid, y él sigue con su obstinación del cementerio para poetas. Porque, por primera vez la muerte de un poeta sería el renacer efectivo de su poesía. Es decir, y esto lo digo yo, la muerte material del poeta daría paso a la vida más allá de la muerte, por medio de los poemas.

Tengo entendido que la idea ya la conoce la prensa peruana y algunas instituciones, pero no se ha concretado nada. Hace falta impulsores. A propósito del poeta José Pablo, tengo entendido que sigue en perú. Feliz estancia.

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