Miles de ninos inmigrantes ilegales son encarcelados en Tailandia

5 septiembre, 2014

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En un país desconocido, entre rejas, y en algunos casos sin su familia. Miles de menores son detenidos durante años por carecer de papeles. El Gobierno tailandés justifica esta situación y argumenta que son los padres los que desean que sus hijos permanezcan junto a ellos.

Bhavan, la menor de seis hermanos, tenía ocho años la primera vez que entró en uno de los conocidos como Centros de Inmigración, en la capital de Tailandia, Bankok. Su familia y ella esperaban un futuro mejor tras haber dejado atrás Sri Lanka. Cumplió los diez años en una cárcel con más de 100 personas, entre ellos su padre, pero muy lejos de su madre. Este es uno de los testimonios que recoge Human Rights Watch en su informe sobre la situación de la infancia en Tailandia.

En este país hay más de 3,5 millones de inmigrantes ilegales, 377.000 de ellos hijos de trabajadores de países vecinos (128.000), refugiados (54.000) e ilegales (82.000), según los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Bhavan tuvo suerte, ha recuperado su libertad. “Estaba tan triste por dejar a mis amigos”, declara esta joven, “sabía que ellos nunca saldrían”. La mayoría de estos niños proceden de Birmania, Filipinas, Pakistán, Somalia y Siria.

Human Rights Watch denuncia que en Tailandia los hijos de inmigrantes son encarcelados por la situación irregular de sus padres. Estos niños son retenidos en centros insalubres que perjudican, entre otras muchas cosas, su desarrollo físico y mental.

Tailandia se escuda en su legislación nacional

La normativa internacional no permite esta violación de derechos humanos –más tratándose de casos infantiles-, pero la tailandesa sí lo contempla. El país, además, no forma parte de la Convención de Refugiados de 1951 ni del Protocolo de 1967 que protege a los desplazados.

Alice Farmer, autora del informe, declara que estos niños “están sufriendo en celdas sucias y hacinadas” en las que permanecen en algunos casos con adultos totalmente desconocidos para ellos, durmiendo en el suelo o sentados. “Uno de los detenidos golpeó a mi hija”, denuncia una refugiada de Sri Lanka, Arpana B.

El Gobierno tailandés defiende que los menores permanecen con sus padres en las cárceles porque así lo quieren los progenitores, y asegura que están trabajando para mejorar los centros, en principio diseñados para estancias temporales. Farmer, por el contrario, opina que las autoridades “han hecho poco o nada para abordar el problema”.

El procedimiento habitual es detener y retener en las cárceles a los inmigrantes ilegales -aunque sean niños- deportándolos finalmente. Sin embargo, los nacionales de países no vecinos de Tailandia se enfrentan a estar encarcelados indefinidamente.

Otras vías posibles

El Comité de Naciones Unidas ya recomendó en 2013 el cese inmediato y completo de los arrestos de menores. Mientras, el ministro tailandés de Asuntos Exteriores niega las acusaciones de detenciones arbitrarias y defiende que la ley nacional recoge que los inmigrantes ilegales se costeen su propia repatriación.

Human Rights apunta a otras opciones antes de aplicar las detenciones y encarcelamientos de los inmigrantes ilegales, alternativas como los centros de recepción abierta y los programas de liberación condicional.

Fuente: cambio16.es

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