Impacto emocional de la Migracion

3 diciembre, 2014

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La migración es un acontecimiento vital de fuertes implicaciones emocionales para las personas que lo llevan a cabo, supone distanciamiento de familiares, amigos, espacios, olores y costumbres con los que se ha establecido vínculos profundos a lo largo de la vida, así como la confrontación a múltiples cambios y situaciones novedosas en el lugar de acogida.

La aceptación de las perdidas y la necesidad de adaptarse  a las nuevas circunstancias exigen desplegar los recursos de afrontamiento que disponemos. De esta manera, se promueve  un proceso de re-acomodación -que luego de un tiempo de malestar y de relativa confusión- conduce paulatinamente a un restablecimiento de vínculos, proyectos vitales y al enriquecimiento de la propia identidad.

En el proceso de re-acomodación  podemos distinguir tres factores que intervienen  de manera positiva o negativa: 1. el contexto de origen, 2. el contexto y circunstancias del lugar de acogida y 3. Los recursos psicológicos de la persona que realiza el proceso migratorio.

Otros factores generadores de fuerte tensión emocional son la situación de ilegalidad, precariedad laboral, enfermedad, el confrontarse con circunstancias de menosprecio o exclusión por la condición de emigrante o por el origen étnico.

De todas maneras aun en  circunstancias favorables tenemos que confrontarnos con sentimientos de soledad, del choque de nuestras expectativas con la realidad con la que nos encontramos, con la lucha por la supervivencia, así como con la necesidad   de construir redes de apoyo y vínculos sociales.

El tercer elemento que interviene son nuestros propios recursos psicológicos. Estos se construyen a través de las experiencias que hemos vivido y son el resultado de cómo hemos asumido pérdidas anteriores y  de cómo  nos confrontamos  en las situaciones novedosas.

Ante situaciones novedosas o generadoras de frustración, algunas personas optan por evitar las situaciones y sentimientos, otras personas se enferman, otras personan fantasean y añoran escenarios idílicos, otras se enojan o se entristecen.  Estos mecanismos y muchos otros son normales y necesarios, sólo se constituyen en un problema cuando impiden que la persona sea capaz de afrontar y modificar su realidad, es decir,  transformar aspectos propios y del entorno que le permitan seguir desenvolviéndose.

La migración no se considera en sí misma como causa  de trastornos de la salud mental pero puede llegar a constituirse como  un factor de riesgo y vulnerabilidad para el desarrollo, eclosión o intensificación de problemáticas previas. Lo anterior  debido a la multiplicidad de elementos estresantes que usualmente conllevan los procesos migratorios. El aumento de la tensión psíquica puede hacer disminuir el umbral de tolerancia ante los conflictos  nuevos y antiguos, que a la larga pueden conducir a un malestar emocional desbordante.

Algunas estrategias para cuidar nuestra salud mental ante el impacto emocional de la migración pueden ser:

• Procurar mantener o retomar ritmos y rutinas estables de comida y de sueño.

• Hacer ejercicio y mantener una dieta sana.

• Vincularse a redes sociales que sirvan de marco de referencia y apoyo (centros cívicos, casales).

• Expresar los sentimientos que nos genera las nuevas situaciones y las pérdidas. (con amigos, escribiendo, dibujando).

• Buscarle el sentido constructivo a las circunstancia adversas.

• Tener presente las motivaciones para haber decidido migrar y si es necesario replantearlas nuevamente.

• Procurar conocer e interesarse por las nuevas posibilidades e intereses del nuevo contexto y cultura.

La tensión de la migración también puede constituirse en fuente de viajes de autoconocimiento y transformación interior.

Fuente: impacto-emocional-de-la-migracion

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