España: Ciudadanos frente al titán petrolero

9 diciembre, 2014

Imagen-Fuerzas marroquíes tienen permiso para detener migrantes en la isla española de Perejil para mantenerla deshabitada

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA  “Allí he visto delfines, aves de todo tipo, tortugas, incluso ballenas. Hay de todo, de todo”. La mar no habla, pero tiene escribanos que conservan su memoria.

Juan Ramón Roger es marinero viejo del pueblo de Gran Tarajal, en Fuerteventura. Guarda en su ensalitrado cofre de recuerdos el paso por la zona donde Repsol busca petróleo, a poco más de 50 kilómetros de la isla de playas infinitas. “Yo embarcaba para la costa africana en sardinales, neveros y atuneros de caña y todo el mundo sabía que era un pasillo marítimo para animales que van y vienen de África y las Islas Salvajes”, explica. La multinacional petrolera llama a este punto “Sandía” y al segundo “Chirimoya”. Nadie sabe por qué. Los marinos, con su retranca, apodan al primer cuadrante “La Teta” por la curva que rebota la señal de los sónares.

Juan Ramón es hijo, nieto y bisnieto de pescadores. Sus dos hermanos y dos de sus sobrinos también se ganan la vida entre calmas y tormentas. Dentro de poco enrolará a su hijo en su bermeano de nueve metros, el Nuevo Amanecer I, porque el muchacho ni tiene trabajo ni espera encontrarlo. Así que sólo queda encomendarse al Atlántico, a su generosidad en forma de atunes, cabrillas, chopas, pulpos, salmonetes o merluzas. Pero Juan Ramón siente que una sombra negra se cierne sobre su futuro. La sombra de una plataforma petrolífera, concretamente.

“Desde la costa no se ven”, dice sobre las plataformas, mascando las palabras. “Pero a mí me preocupa el impacto que puede tener sobre la pesca. Y no sólo eso. Aquí dependemos del agua desalada y también del turismo. Si falla el eslabón de la pesca a lo mejor yo escapo, pero si dejan de venir turistas sería una catástrofe para este paraíso“, alerta. Por eso el miedo ya ha manchado los mares del archipiélago, extendiéndose como lo hace el crudo incontrolado.

Nadie sabe todavía si Repsol encontrará petróleo o si será rentable su extracción. La compañía no lo anunciará hasta mediados de enero de 2015, según su calendario. Pero temores como los de Juan Ramón ya han salido a la superficie a borbotones. Un día borrascoso, cuarenta y ocho horas después del inicio de la actividad, apareció muerto un cachalote pigmeo relativamente cerca de la zona cero. Nadie pudo establecer en ese momento una relación de causa y efecto, pero las conjeturas y la rabia se dispararon en las redes sociales. El petróleo también es inflamable en el debate público.

El negro monstruo del piche, nombre que dan los canarios al tristemente popularizado chapapote, se ha adueñado de las pesadillas de una parte importante de la población, una circunstancia que se ha traducido en manifestaciones multitudinarias. En Lanzarote, por ejemplo, se llegaron a movilizar casi 30.000 personas en una isla de 135.000 habitantes. Unas cifras que chocan de frente con la presunta indolencia insular.

Pedro Hernández ha sido uno de los mascarones de proa de las movilizaciones ciudadanas en Lanzarote durante los últimos 15 años. Este profesor de la Escuela de Turismo cree que “lo que ha pasado tiene que ver con los modos de decidir. Los ciudadanos no toleran la imposición. Han venido ofreciendo puestos de trabajo de manera burda y falsa y la gente, pese a la crisis, ha dicho que no. La gente sale a la calle y no se cree los cantos de sirena. Y esto va a más. Ninguna lucha anti petrolera ha tenido la repercusión y el apoyo que está teniendo la de Canarias”, afirma.

Repsol usa en Canarias el estándar de seguridad más exigente del mundo

“Las prospecciones en Canarias cumplen con la legislación y con los criterios de seguridad y protección medioambiental”, asegura el portavoz de Repsol, Marcos Fraga. “Es más, Repsol se ha autoimpuesto en Canarias la norma Noruega, que es el estándar de seguridad más exigente del mundo y más garantista incluso que la legislación española. Además –prosigue–, los sondeos cuentan con toda la legitimidad legal, según han corroborado múltiples pronunciamientos judiciales”. Fraga recuerda que el proyecto está avalado por un informe de impacto ambiental favorable que “señala la compatibilidad de la actividad petrolera con el turismo y la pesca”. De hecho, la compañía ha desplegado una campaña publicitaria en medios locales que va en esta línea. En uno de estos anuncios se lee: “¿Qué tienen en común Brasil, El Caribe e Italia? Todos son grandes destinos turísticos de maravillosas playas con proyectos exploratorios en sus costas. Canarias tiene una oportunidad que ningún país ha desaprovechado”. La página oficial de Repsol cuenta ahora con una pestaña llamada Especial Proyecto Canarias que contiene declaraciones a favor de la industria del petróleo del alcalde de San Carles de la Rápita o el presidente de la Cofradía de Pescadoras de L’Ampolla, en Tarragona, frente a cuya costa existe una explotación de Repsol.

Fuente: lamarea.com

 

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