La impagable deuda de Europa y Occidente a la Grecia Universal

2 febrero, 2015

Por Arturo Prado Lima

La “Democracia”, esa bella palabra con que se llenan la boca los dirigentes europeos y occidentales de hoy es una de las grandes herencias de Gracia a la Humanidad. Los valores fundamentales de la ética y la moral, la solidaridad y la libertad; los principios del Estado de Derecho, la política como arte y como conciencia universal, las claves arquitectónicas y los cimientos de las Bellas Artes, la poesía, la dramaturgia y la cultura en general; el Derecho de Asilo y los primeros pasos para el establecimientos de los modernos Estados de hoy tienen su origen en esa gran civilizacióin griega. Grecia es la cuna de la cultura del mundo. Grecia es la infancia de la humanidad. Grecia es la madre del pensamiento de occidente, pero no es, ni de lejos, el pensamiento accidental con que la globalización quiere ahorcar al pueblo Elenco. Estos valores de hoy, el de los mega capitales y las mafias políticas, de las grendes sectas religiosas a aspirantes a imperios sin ley no es más que el pensamiento griego prostituido por la ambición de poder y dominio sobre la tierra.

Europa y la humanidad no tienen idea de la enorme deuda que todos tenemos con esa cuna de grandes pensadores, folósofos, poetas, científicos, artistas, deportistas y políticos que dieron forma y fondo a una civilización humanista y humanitaria que hoy se han cargado los iluminados del gran capital.

Hace más de 10 años, cuando se instauró el Euro en Europa, la Revista Contrastes, de la Universidad de Valencia, invitó a varios intelectuales y académicos a escribir sobre la posibilidad de un Nuevo Renacimiento de los países del mediterráneo, de los cuales Grecia es uno de sus más representativos. Todos los escritos del monográfico de la revista, (la publicación tuvo a bien incluir un artículo mío), se argumentaba que la unión monetaria del viejo continente, unido al tratado Schengen, o el libre desplazamiento de los ciudadanos de la unión sin trabas en las fronteras, era el camino del progreso de los pueblos del norte del mundo y un paso más hacia la unión política del continente, hacia la solidaridad y el Renacimeinto posible de los países de la cuenca del Mediterráneo.

No ha sido así. Los países del Mediterráneo continúan su fragmentación y su caída libre hacia los basureros de progreso. Los conflictos del norte de Africa van de mal en peor. Marruecos se niega a aceptar las resoluciones de la ONU con respecto al Sahara Occidental y quiere anexarlo definitivamente a su territorio, con un fuerte apoyo de Francia. Palestinos e Israelitas no han logrado ponerse de acuerdo en un conflicto que amenaza con explotar, incluso, en un problema global. Y aun está por verse si, a largo plazo, y en caso del fin de las intifadas y el cese de los asentamientos israelíes, si se diera, se lograría establecer una paz duradera entre palestinos e israelíes. Argelia aún no sabe si lo que tiene en sus manos es un conflicto interno o una disputa norte – sur, pues sus grandes reservas de petróleo, al igual que Túnez y Libia, los hacen aun dependientes de los países que fueron sus colonias tales como Francia, Inglaterra, Italia e incluso España. Libia se desangra. Egipto vuelve añicos la Primavera Árabe. Los lobos solitaarios de Osma Bin Laden y el Estado Islámico amenazan al norte de África y sur de Europa por igual.

En este cotexto, los países del sur de Europa, y Grecia en primer lugar, recibieron una gran cantidad de dinero entre 2005 y 2009, no para inversiones, o para aliviar la deuda pública, pues se decía que el gobierno eleno gastaba más de lo que recibía, sino, y básicamente, para pagar intereses de la deuda y amortizar el capital. En los últimos 2 años, Grecia a entregado a los prestamistas, especiañlmente alemanes y franceses, más dinero de el que han recibido de los bancos privados, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Central Europeo en calidad de “rescate”. Ese es el asunto. Los acreedores no quieren perder los enormes beneficios que esa deuda supone para ellos durante las próximas décadas, y aun rítmo cada ves mayor. Si analizamos seriamente el problema, nadie puede creerse en su sano juicio que Grecia pueda pagar semejante deuda, (250 mil millones de Euros), en los próximos años. Y es aquí donde se hecha de menos la solidaridad europea.

El sufrimiento a que ha sometido la Troika al pueblo griego y otros que van por el mismo camino es un simple y llano crimen contra la humanidad. Es la imposición imperialista por otros medios, y es, a toda esta política financiera usurera a la que el pueblo eleno le ha dicho no en las últimas elecciones. Syriza, el partido ganador, es el depositario de la rebelión de amplios sectores de la pblación que ven en el fin de la austeridad una salida a su maltrecho destino.

Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos, un partido bastante parecido a Syriza, de España, lo ha dicho muy claro: “La independecia de Europa empieza en Grecia”. Independencia a la que aspiran también los espoñoles, cuya precariedad de vida se ve reflejada en el desencanto de los partidos tradicionales que han asolado a la península en los últimos años. Volver a los valores de esa Grecia profunda es el desafío de los pueblos de hoy. Es el desafío de Alexis Tsipras, el nuevo promer ministro griego que tomó poseción como nuevo primer ministro de Grecia la semana pasada y que ha desconocido a la Troika como interlocutor válido para renegiciar su enorme deuda externa y ha puesto punto final a la austeridad, es decir, al hambre, a la falta de alectricidad en miles de hogares, el fin a los desalojos de sus techos, el regreso de los expulsados a sus puestos de trabajo, etc, etec.

Es decir, el regreso a los verdaderos valores griegos que ellos mismo crearon: el regreso a la solidaridad y a la dignidad humana.

@arturopradolima

 

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