La cruzada internacional contra la paz en Colombia de Álvaro Uribe

17 febrero, 2015

Por: Arturo Prado Lima

El senador Álvaro Uribe Vélez inicio un viaje internacional para promover la guerra y desacreditar las conversaciones de paz en La Habana con el cinismo que lo caracteriza. Salió sin el permiso del Congreso Nacional, de urgencia, después de que la Fiscalía General de la Nación anunciara si avala o no las declaraciones del “hacker” Andrés Fernando Sepúlveda, quien ha reconocido haber trabajado para la campaña presidencial del títere político del ex presidente ,Oscar Iván Zuluaga. Según Sepúlveda, los delitos cometidos por éste para el Centro Democrático, el partido del Uribe Vélez, son violación ilícita de comunicaciones, uso de software malicioso, concierto para delinquir agravado y usurpación de función pública. Todos estos delitos para intentar acabar con las conversaciones de paz que el gobierno del Presidente Santos lleva a cabo en La Habana.

Inicia el recorrido internacional después de que la Fiscalía que investiga el espionaje a la Corte Suprema de Justicia, a políticos opositores y periodistas, ofreciera a la ex directora del antiguo DAS, María del Pilar Hurtado, beneficios carcelarios si colabora con la justicia y revela quién dio la orden de control a los expiados para desprestigiarlos. Eran los tiempos en que los magistrados enviaban a la cárcel a casi todos los senadores, representantes y demás políticos acusados de parapolítica y que ayudaron a llevar al poder al ex gobernador de Antioquia.

Incia su cruzada internacional contra la paz cuando la investigación por la masacre de El Aro paree encaminarse hacia la Gobernación de Antioquía. En fin. Este cruzado de la guerra inicia una campaña contra el sueño colombiano de la paz cuando siente que los pasos de la justicia le pinzan los talones.

El expresidente, considerado, según informes periodísticos y libros publicados, el narcotraficante número 82 del mundo por la Agencia Antidrogas Norteamericana, DEA, ha “informado” al mundo sobre la política abierta en favor del narcotráfico del actual gobierno, del aumento de la violencia en más del 300% de cuando él fue presidente, de la impunidad del terrorismo y de convertir al narcotráfico en un crimen político.

El hombre con más demandas nacionales e internacionales por narcotráfico, masacres, crímenes contra la humanidad , espionaje o otros cuantos delitos políticos( casi 400 demandas ante diferentes tribunales, incluida la Corte Internacional de Justicia), emprende una cruzada de desprestigio contra el proceso de paz que de ser posible, rescataría a Colombia de una pesadilla sin par y de una tragedia nacional de más de 50 años.

Este hombre que permitió la ocupación militar del país, cediendo 7 bases militares a las tropas norteamericanas después de que el presidente de Ecuador las echara de Manta, que pactó con Empresas Militares Privadas Norteamericanas para hacer la guerra en Colombia e implantar un régimen de terror llamado Seguridad Democrática, va por todas a tratar de frenar todo el respaldo internacional que tienen hoy las conversaciones de La Habana.

Este es el “Gran Colombiano” que, cuando le fallan sus estrategias nacionales recurre al concierto externo para mantener el espíritu de la guerra nacional que a él y a las empresas de la muerte les conviene. Esta es la triste realidad. Y encontrará eco, seguramente. No en vano trabajan incesantemente los lobyys en los pasillos del Congreso Norteamericano de las Empresas Militares Privadas cuyos dueños verán reducidos sus contratos para proveer de servicios de inteligencia, de entrenamiento, de aparatos militares, de armas, de uniformes y hasta de comida al ejército colombiano a quien consideran no tiene la experiencia necesaria para afrontar la guerra. Eco que orquestarán los medios de comunicación afines al ex presidente y los sectores de la rancia burguesía nacional que rechazan la paz con el argumento de entregar el país a los terroristas.

Pero hay que tener confianza en la verdad y en que el sueño de los colombianos de lograr la paz sea posible. Ayer mismo leíamos que una Comisión Estadounidense afirmaba que Estado Unidos alimentó la guerra en Colombia. Pero no es fácil el optimismo. Las organizaciones afines a la guerra respaldan la cruzada violenta del “Gran Colombiano” que pone en sus manos un informe respaldando sus tesis, tal es el caso del CERAC (Centro de Recursos para el análisis político).

Esta organización no habla de los dos periodos presidenciales cuya elección, en cualquier lugar del mundo se etiqueta como fraudulenta: más de la mitad de sus senadores, representantes, gobernadores, alcaldes y ministros, colaboradores cercanos y Consejeros de Estado, terminaron tras las rejas y, para la elección del segundo periodo presidencial, se constató la compra del voto de la congresista Yisid Medina sin el cual no habría sido posible reformar las normas constitucionales para que sea reelecto.

Tampoco en su tiempo “analizó” la política de la Seguridad Democrática que llevó a los seguidores de la ideología uribista a múltiples asesinatos de personas sospechosas de apoyo a la guerrilla. Seguidores que se llevaron jóvenes indefensos con engaños y luego les pusieron uniforme y un fusil en sus manos, los fusilaron y los mostraron como guerrilleros muertos en combate.

Nada en el informe de las fosas multitudinarias en las montañas de Colombia, la última de ellas encontradas en el departamento de Nariño. Nada del montaje de comandos guerrilleros desmovilizándose y entregando armas.

Sobre esto hay mucho que escribir. La tarea de los colombianos en el exterior es tratar de neutralizar cualquier acto, de cualquier índole, que esté en contra de la paz nacional. Cualquier acto, por humilde que sea, como el hecho de escribir un artículo, servirá para mantener el sueño de paz de los colombianos vivo y recabar el apoyo internacional. Ojalá las organizaciones multilaterales como la ONU, la OEA, UNASUR, UNIÓN EURPEA e incluso varios senadores de Estados Unidos y gobiernos como los de Alemania, Francia o España no presten oídos sordos a este presunto delincuente que no le quiere dar a Colombia la primera oportunidad seria para silenciar los fusiles. Y ojalá, llegará ese día, los tribunales nacionales e internacionales pongan en el lugar que le corresponde si se comprueba judicialmente todo lo que los colombianos damos por hecho.

@arturopradolima
Madrid – España

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