La extraña historia de un Ángel pollero

23 marzo, 2015

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Por: E. A. González.

Ya nadie habla de los niños de la frontera, no escuchamos informaciones sobre la crisis humanitaria de la frontera, hay un olvido deliberado resultado este de una altisonante e imprudente campaña en buena parte orquestada por los así llamados “medios de prensa hispanos” que fue, como señalé en su momento, resultado de un ejercicio colectivo de hipocresía e irresponsabilidad compartida.

Pero la realidad existió y aún existe solo que no tenemos información sobre lo ocurrido después que políticos, medios de comunicación y líderes diz que de organizaciones pro inmigrantes dejaron a un lado el problema y se metieron de lleno en el discurso de la reforma migratoria, la acción ejecutiva, DACA, DAPA y todo lo que de esto ha resultado.

En su momento el arribo de más de 66 mil niños, la mayoría de ellos centroamericanos, a la frontera Sur de los Estados Unidos significó un problema tal que muchos pensamos que la crisis humanitaria creada se agravaría, las soluciones serian difíciles de encontrar y la llegada de niños sin alguno de los padres continuaría, quien sabe por qué tiempo. Esto opinaba un periodista por ese tiempo:

Más de 50,000 niños aprehendidos en la frontera. Más de 50,000 niños que hastiados de la violencia que se vive en sus países emprendieron camino hacia Estados Unidos. Más de 50,000 niños engañados por “coyotes” y traficantes. Más de 50,000 niños cansados de trasegar por las sendas del infierno. Más de 50,000 niños esperanzados en una vida mejor.[1]

Abrumado por las informaciones y tratando de encontrar una explicación en medio de tanta manipulación, escribí un artículo que intentaba asumir el asunto desde la historia trágica de un niño, uno de los tantos niños de la frontera que no llegó a su destino, murió en el intento. La historia de Gilberto Francisco es una de tantas.[2]

Retomo el tema de los niños de la frontera esta vez después de un reportaje que vi en la televisión hispana sobre uno de estos niños que habiendo arribado hoy se encuentra bajo el cuidado de sus padres en los Estados Unidos; país de acogida reitero para los que siempre están criticando a esta nación que asume la mayoría de los inmigrantes legales e ilegales que se mueven en las rutas de los movimientos migratorios que marcan este mundo convulso y cambiante.

En el reportaje participaban la madre de un niño hondureño de San Pedro Sula de tan solo 9 años de edad y con una parálisis cerebral que fue traído desde su país, según la madre, por una persona contactada quien lo recogió y lo trajo hasta Hidalgo, Texas, donde fue entregado a las autoridades. José Isaac Tinoco Castellanos, el niño, dada su condición de incapacidad no puede moverse como otros niños de su edad y se auxilia de un andador. La madre, Norma Castellanos, quien con su esposo vive indocumentada en los EEUU, asegura que “fue una decisión difícil pero no tuvimos más remedio que confiar en un extraño para que lo acercara a la frontera”, agrega que “nuestro hijo necesita atención médica y vivir con sus padres y su hermanita nacida aquí hace tres años”.

En un aparte de la entrevista televisiva, la madre asegura que su niño tuvo mucha suerte que la persona que lo trajo desde Honduras cruzando Guatemala y México hasta llegar a los EEUU, fue un Ángel de Dios que cuido y en ocasiones cargaba a su hijo en brazos en buena parte del largo y peligroso camino; jornada no exenta de calamidades y riesgos. La madre deja entrever que la persona era ni más ni menos que un pollero, un coyote, alguien que se dedica al tráfico de persona, algo ilegal y peligroso, pero fue un Ángel; le trajo a su hijo discapacitado a los EEUU. Es bueno saber que todo salió bien, no fue así con Gilberto Francisco.

Tratando de entender los entresijos de este problema de la inmigración ilegal, sigo viendo la entrevista y entonces tercia el abogado; porque ya la familia tiene un abogado de inmigración que argumenta que el niño durante el tiempo que permaneció bajo el cuidado de las autoridades de inmigración de los EEUU, sufrió de bajas temperaturas en el o los albergues donde estuvo como consecuencia de los equipos de climatización…, van a presentar una demanda dice. Puede que se haya resfriado, aunque el niño en el reportaje se ve saludable y feliz. En asunto es cuestionar el cuidado de tantos niños por un sistema que en su momento se vio sobrepasado y apremiado; todo esto bajo fuerte escrutinio. Se trata de cuestionar a las autoridades migratorias de los EEUU, que son el enemigo, los que no debían estar ni cuidar de la frontera.

Pero estos no son los dos personajes que participan de la entrevista. Una líder de alguna de las tantas organizaciones pro inmigrantes que medran a costa de las penurias y calamidades de los indocumentados y sus esperanzas, interviene para afirmar que niños como José Isaac con problemas de discapacidad y provenientes de Centroamérica deben ser recibidos, acogidos y atendidos desde el punto de vista legal, educativo y médico dada sus condiciones especiales.

Entiendo que el mejor lugar para un niño es su entorno familiar; pero esto no justifica que los padres asuman la irresponsable decisión de pagar a un pollero – Ángel para que traigan a su hijo discapacitado y hacerlo cruzar fronteras, viajar en condiciones muy riesgosas y pasar por áreas donde la delincuencia y el mal campean. Dice la madre que lo trajo un Ángel…, pero el Ángel cobró por una actividad que se considera ilegal.

El abogado, leguleyo de ocasión, pretende demandar a la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) porque hacia frio en el albergue; sin considerar que los peores riegos los pasó el niño tratando de llegar a la frontera. Las críticas malintencionadas a las condiciones iniciales en que son atendidos estos niños y sus acompañantes, demuestran un desprecio gratuito por un país que acoge y sustenta. Las investigaciones realizadas y el tiempo demostraron, que los más de 66 mil niños llegados a la frontera de los EE.UU el año pasado recibieron el mejor trato y la más adecuada atención, en consonancia con una situación de crisis que estuvo a punto de escapársele de las manos a las autoridades. Las autoridades a cargo demostraron y demuestran dedicación y profesionalismo nunca visto en un problema de tal magnitud; demandarlos es un acto infame.

La líder pro inmigrante en la entrevista sí que se lleva la palma. Esta asegura que un niño o niña con discapacidad, venga de donde venga, debe ser acogido y cuidado en este país. Líderes como esta hablan de manera tan inopinada que más que generar soluciones causan confusión y enojo. Hay tantas organizaciones pro inmigrantes que una mirada perspicaz a estas nos haría preguntar de donde vienen los recursos para tantas gentes ¡En una reunión de organizaciones por inmigrantes en el sur de la Florida estaban representantes de más de 300 organizaciones!

Las estadísticas sobre el número de discapacitados en Centroamérica son escasas. En El Salvador se considera una cifra de 225,000 personas con discapacidad. De acuerdo a la Comisión de los Derechos Humanos de Honduras en Centroamérica viven unas 5,5 millones de personas con algún grado de discapacidad.[3] De manera que según la líder, los EEUU tendrían que asumir la acogida y el cuidado de salud de 5,5 millones de discapacitados solo de Centroamérica. ¿Es posible esto?

El tema migratorio es, como otros muchos temas que permean la sociedad norteamericana, un asunto de pronta atención. Debe asumirse con responsabilidades compartidas y búsquedas de soluciones a largo plazo. La compasión y el realismo deben están presentes.

Pollero: Son traficantes de migrantes (smugglers en la terminología de los Estados Unidos), que se presentan como expertos en cruzar la frontera sin permiso y de forma clandestina. De hecho, también se los conoció como pasadores (porque te pasaban al otro lado de la frontera).

Fuente:  buenavistavcuba.blogspot.com.es

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