El cooperativismo ante la descomposición del sistema político-partidario

8 abril, 2015

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José Yorg. educacionyeconomiasocial.ning.com

“Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes solo necesitan saber a dónde van”. José Ingenieros

 “La destrucción, en las instituciones como en los pueblos, comienza por la cabeza, como sucede con el pescado, éste empieza a pudrirse por la cabeza” Juan Domingo Perón.

 En un reportaje realizado por la Corresponsal de Clarín en París y Londres, María Laura Avignolo, al Dr. Sami Nahir, filósofo, sociólogo y gran defensor de la inmigración en Francia, éste afirmo que “Estamos viviendo en Francia una descomposición del sistema político”.

Pero es que no es sólo en Francia, ni toda Europa, la descomposición del sistema de partidos políticos es global, al igual que la economía, es su reflejo.

Este hombre ilustrado y con gran experiencia política y social alegó que:

“Es un fenómeno político que tiene una explicación racional. Estamos viviendo en Francia una descomposición, tanto del sistema político como del sistema económico. Francia está perdiendo sus principales ventajas a nivel económico europeo. Es un país que necesita profundas reformas sociales y no se atreve a hacerlas. Es un país que desde hace mucho tiempo tiene una crisis de sus elites dirigentes”. Cualquier semejanza a nivel mundial, es pura realidad.

En verdad, el alejamiento de la gente de carne y hueso de los partidos políticos es tan real como la descomposición de la naturaleza por obra de los ambiciosos. Es que se han convertido en verdaderas corporaciones económicas más que política-partidarias y ya no representan los intereses más anhelados y necesitados del pueblo.

La descomposición de estas instituciones, nacidas de organizaciones políticas insipientes desde la Revolución Francesa, han transitado ya sus derroteros demo-liberal en sistemas democráticos que sólo representan sus propios intereses. Representación que ahoga las potencialidades de nuevas fuerzas productivas como las cooperativas que conllevan esquemas democráticos participativos, participación en la gestión social y en lo económico, entre otros.

Aquí hacemos referencia a lo que alega Manuel Urriza en su artículo publicado en la revista Nueva Sociedad Nº 74, Septiembre- Octubre de 1984, (ISSN: 0251-3552, (www.nuso.org), como un claro ejemplo de cuanto exponemos, a tenor que Perón dio una posición estratégica en su gobierno al cooperativismo,

“En referencia a la idea del partido, lo que también parece indudable es que por su desarrollo histórico y su sistema de ideas, la forma en que pueda llegar a pensarse no será la del tipo tradicional latinoamericano que hemos descrito al comienzo, cuya naturaleza es sustancialmente contraria a la de los movimientos de masas. La eventual idea de partido para el peronismo sólo sería pensable en términos de una organización movilizadora, participativa, abierta, transformadora y que constituya un instrumento apto para alcanzar objetivos de carácter nacional como la liberación aún pendiente; una especie de cuerpo de partido y alma del movimiento. Pero más allá de toda forma contingente que, como decíamos antes, deberá depender de los objetivos que todavía queden pendientes de alcanzar y que la propia práctica política indicará, creemos que el peronismo, para asegurar su continuidad, sí deberá recordar las ideas de Perón de que “sólo la organización vence al tiempo” y de que “tampoco se puede permanecer siempre con la misma organización por lo que hay que hacerla evolucionar de acuerdo con el tiempo y la situación”.

Precisamente eso último señalado es lo que sería deseable realizar, es decir, “evolucionar de acuerdo con el tiempo y la situación”. Pero atención, evolucionar, no involucionar, transformar todo lo que deba ser transformado para instaurar una vida social-económica solidaria y equitativa. Y ello implica, desde el enfoque cooperativo, adoptar sistemas democráticos participativos, con revocación de mandatos y otros.

Mientras tanto, el Movimiento Cooperativo debería afirmar su carácter independiente y autónomo de las parcialidades políticas en función a evitar ser absorbidos y desviados de su trayecto superador socio-económico global.

La Asamblea General de las Naciones Unidas –ONU-proclamó el 2012 como Año Internacional de las Cooperativas, destacó la contribución que hacen esas entidades al desarrollo de la economía y de la sociedad, sobre todo su impacto en la reducción de la pobreza, la creación de empleo y la integración. Pronunciado el lema: «Las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo mejor».

Para cumplir acabadamente ese lema se requiere la construcción del cooperativismo del Siglo XXI. Un cooperativismo despojado de su adormilamiento de años, producto de su asimilación al errado concepto del “fin de la historia”. Hablamos de un cooperativismo que ha vuelto a casa, a su origen, a su autentica fuente: “Modificar las estructuras económica-sociales del mundo por sus propios medios para construir mejores sociedades”.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Fuente: rebelion.org

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