La nueva primavera de Abya Yala se escribe en Panamá

13 abril, 2015

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LÍDERES INDÍGENAS DE AMÉRICA SE REÚNEN EN CUMBRE DE LOS PUEBLOS

Los representantes de los pueblos originarios esperan que los gobiernos del continente los entiendan, “pese a sus ideologías capitalistas y neoliberales”.

EFE / Ciudad de Panamá.

La V Cumbre de los Pueblos Indígenas Abya Yala, paralela a la VII Cumbre de las Américas en Panamá, se inició con un acto ceremonial dirigido por el líder espiritual de Norteamérica, Phil Lane, el cual expresó en medio de un ritual, que era la nueva primavera para los pueblos indígenas.

La llamada V Cumbre de Pueblos indígenas Abya Yala fue convocada bajo el lema “Defendiendo el futuro de nuestras naciones”, organizada por la Coordinadora de Pueblos Indígenas de Panamá (Coonanip) contó con más de 300 participantes.

La Coonanip y los diferentes congresos asumieron el compromiso de realizar debates y construir las propuestas que se vienen haciendo desde la primera cumbre, que tiene como finalidad crear una declaración que sirva como sugerencia para los diferentes estados que se presentan en la VII Cumbre de las Américas en Panamá.

El presidente de la Coonanip, Marcelo Guerra, dio la bienvenida a los pueblos indígenas que asistieron y manifestó el compromiso para definir temas de mucho valor y seguir luchando y defendiendo la autonomía de las comunidades.

Homenaje a la Madre Tierra

Iguayokiler Ferre, cacique de Guna Yala, dio gracias a la Madre Tierra y a los espíritus por la filosofía de los pueblos indígenas de Abya Yala (América), por el contacto y la creación de la naturaleza, añadió que éste es un territorio de lucha y esperanza, concepto que los gunas tomaron por un continente en el que han existido antes de otros estados.

Manifestó que en los paneles se plantearán las propuestas específicas y esperan que los gobiernos del continente los entiendan, pese a sus ideologías capitalistas y neoliberales.

La diputada panameña Ausencia Palacios, parte de la comisión de asuntos indígenas de la Asamblea Nacional y presidente del Parlamento Indígena de América, dijo que, según las estadísticas, hay 370 millones de indígenas que habitan en 70 países, con una población y grupos étnicos de mas de 5.000 individuos.

De estos, 55 millones son de América, que representan el 5% de la población del continente y que un 15 % viven en extrema pobreza. Palacios recalcó que la Asamblea de Panamá ha firmado un acuerdo con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, para cumplir en su periodo presidencial: la creación del ministerio de los pueblos originarios, el plan de desarrollo, la ratificación del convenio 169 de la OIT y la descentralización.

Los coordinadores se quejaron de la eliminación en la agenda oficial de la Cumbre de las Américas de la participación de las comunidades indígenas.

La Coonanip recordó que el pasado 22 de septiembre, en la ciudad de Nueva York, en un evento sobre cambio climático, Varela les dio su palabra para apoyar la cumbre de Abya Yala.

La cumbre indígena se desarrollará en paneles como tierra territorio y recurso, autonomía y desarrollo, espiritualidad, consentimiento libre y previo a informar, derechos humanos, medio ambiente, mujer y sobre todo cambio climático.

AI pide acciones inmediatas

Amnistía Internacional (AI) exhortó a los líderes del continente americano a abordar “las profundas brechas” sociales, económicas y de derechos humanos que enfrentan millones de personas en la región, especialmente los pueblos indígenas, durante la Cumbre de las Américas.

“Hacemos un llamado a los y las jefes de Estado y de Gobierno para que la declaración final (de la cumbre) incluya compromisos firmes para reducir las brechas sociales, propiciar el desarrollo con equidad y garantizar la protección de los derechos humanos de todas las personas sin distinción”, pidió la ONG, con sede central en Londres, en una carta abierta a los líderes, señala la agencia EFE.

Los compromisos alcanzados en esta cumbre, que hasta hoy girará en torno al tema de Prosperidad con Equidad, deberán materializarse en “acciones y políticas de inmediata implementación”, pues la desigualdad y el pobre ejercicio de los derechos humanos constituyen “una de las principales causas del sufrimiento, atrocidades y abusos que enfrentan millones de habitantes de las Américas”, añadió Amnistía Internacional.

La organización también abogó por el cese de la discriminación contra migrantes, afrodescendientes, indígenas, mujeres y homosexuales y lamentó el “uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad” contra la población que realiza protestas masivas.

Al margen de la Cumbre, se realizará un foro con organizaciones de la sociedad civil para debatir sobre derechos humanos.

Análisis
ÁNGEL mARULANDA Periodista colombiano RFI
Tiempo de hacer historia

Los representantes de los pueblos originarios de las Américas que participan en la V Cumbre de los Pueblos de Abya Yala tienen muy claro que la historia del continente debe escribirse a partir de la consolidación de sus reivindicaciones convertidas en realidades por los estados nacionales.

Durante los primeros años de este siglo, la emergencia de líderes surgidos de los movimientos de reivindicación de la causa indígena, ha permitido la progresiva incorporación de esas demandas históricas de reconocimiento como parte fundamental del Estado sean asumidas como políticas claras traducidas en leyes y cambios estructurales.

El caso de Bolivia, por ejemplo, ilustra esta evidencia con un país que en una década se estructuró de tal modo que los pueblos indígenas obtuvieron un reconocimiento llamado “proceso del cambio” en lo social, lo político y lo cultural.

Sin embargo, lo que se plantea sin duda como el momento de hacer historia tropieza con varios inconvenientes. En principio, los pueblos originarios de América se han visto forzados a abandonar sus comunidades establecidas en el agro e incorporarse a realidades urbanas de exclusión y pobreza debido al cambio climático y las políticas neoliberales adoptadas por los gobiernos americanos.

En segundo término, los pueblos indígenas se estrellan con sus propias contradicciones culturales que, de algún modo, entorpecen el desarrollo de sus colectividades. La incorporación a la sociedad moderna no deja de ser un trauma permanente.

Por último, en Colombia y Ecuador, la realidad indígena está marcada por el desencuetro con un Estado que aún no comprende cómo asumir la cuota de representación política y administrativa en el Estado y la necesidad urgente de modernizar su estructura.

Fuente: paginasiete.bo

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