Correa atenta contra la seguridad social de los ecuatorianos

16 abril, 2015


Solo la movilización y exigencia de afiliados y jubilados logrará detener las pretensiones de limitar o anular los derechos de los trabajadores ecuatorianos.

La demagogia y “cara dura” del presidente Correa llega al colmo cuando en el caso del aporte del 40% del Estado al IESS sostiene que esta es una entidad con superávit, mientras que estudios actuariales demuestran que si el Estado no entrega su aporte, el pago de las pensiones jubilares entrará en crisis.

A la fecha se habla de multitud de cifras que cuantifican el valor de la deuda del Estado al IESS, ninguna de ellas es aceptada por las partes, los afiliados porque sostienen que la deuda es mayor, el Estado porque es menor y ahora que no existe.

Lo cierto es que el IESS es propiedad de los afiliados y pensionistas y se nutre económicamente del aporte de los afiliados, de los patronos y del Estado. Ese es el concepto con el cual fue creado y ha funcionado hasta hoy que el correísmo decidió que el Estado no tiene obligación con el IESS, que “no le dará 20 centavos” y para conseguirlo ha dispuesto que sus legisladores cambien la Ley de Seguridad Social, eliminando la obligatoriedad del Estado de aportar con el 40% de las pensiones jubilares.

El IESS debe tener superávit, es indispensable que así sea pues los dineros que hoy tiene deben ahorrarse y producir rentabilidad para cubrir los pagos que la institución deberá hacer en el futuro. Consecuentemente la afirmación de Correa sobre el superávit es la confirmación de la manipulación que él hace de las cifras y que garantizarán que en el corto plazo las pensiones jubilares no puedan pagarse. Este año habrá un déficit de 339 millones en pago de pensiones y otros beneficios a los jubilados. Según estudios actuariales el déficit se incrementará a 70 mil millones de dólares en el 2053.

En estos días, en acuerdo con los empresarios, se nombró como representante del gobierno ante el IESS y Presidente de su directorio a Richard Espinoza que en los pocos días que ejerce su cargo dice haber realizado un estudio actuarial que concluye que el Estado no tiene deuda con el IESS de ninguna naturaleza, dejando de lado la deuda de 1749 millones de dólares en el rubro de salud en atención a jubilados y personas con enfermedades catastróficas, que si no son pagados subiría a 2613 millones en cinco años.

Según el último convenio de pago suscrito con el gobierno de Rafael Correa en el 2010 la deuda ascendía a 858 millones, al 2011 habría ascendido a 2790 millones, sin embargo en un sainete organizado entre los directivos del IESS y el gobierno, esta deuda desapareció.

La posición del gobierno lleva a que surjan propuestas para solucionar el inconveniente. Para ello se plantea el incremento del aporte personal y posiblemente patronal; también la reducción de prestaciones como la atención médica a jubilados; reducir el porcentaje de incremento anual de pensiones del 16% al 4%; reducir el monto de pensiones que recibiran los futuros jubilados. Frente a estas alternativas es importante ser claros: la única alternativa viable para afiliados y pensionistas es obligar al correísmo a mantener el 40% de aporte, pagar la deuda, mejorar la atención y esto solo se logrará con la movilización permanente.

Resulta inconcebible cómo es que en época de enormes ingresos por la venta petrolera no se haya cubierto esta deuda, no se haya beneficiado a los millones de trabajadores con mejores servicios de salud, no tengan los empleados ecuatorianos un seguro social a la altura de sus necesidades, pero si tengamos un gobierno que se empeña en hacer creer lo contrario.

Fuente: pcmle.org

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