A propósito del racismo

5 mayo, 2015

Por Raul Prada.

¿Qué es el racismo? La economía política racial se desenvuelve como la desvalorización del hombre de color, lo concreto, valorizando al hombre blanco, lo abstracto, símbolo de la civilización, del desarrollo y del progreso. El hombre blanco es un ideal, un fetiche, a alcanzar; por eso el blanqueamiento, en los comportamientos, las conductas y las costumbres. Esta economía política racial se asienta en la economía política colonial, que reduce a colonias, a objetos de saqueo, los territorios conquistados por el colonialismo europeo, valorizando la conquista y la colonización como acto civilizatorio. Otra vez, se desvaloriza lo concreto, las riquezas, las culturas, los saberes de las civilizaciones no-europeas, se valoriza lo europeo, como moderno, cuando la modernidad nace con la conquista de Tenochtitlan, desde cuando se moderniza Europa. Estas dos economías políticas, que forman parte de la economía política generalizada, en la que se encuentra la llamada economía política, que es, mas bien, la concepción restringida, tienen su substrato en la economía política patriarcal, que comprende la economía política del cuerpo y la economía política de género. Se desvaloriza lo concreto, la mujer, el cuerpo; en cambio, se valoriza al hombre, al espíritu. Se puede decir que el substrato de las dominaciones es la dominación masculina, en la economía política colonial, por ejemplo, se feminiza al hombre de color, se masculiniza al hombre blanco.

A un viceministro se le ha ocurrido, por llunk’u, hacerle juicio a Amalia Pando, una de las comunicadoras y periodistas más connotadas del país. ¿Por qué? Dice que por racismo. Este argumento se ha convertido en una excusa para acallar la voz crítica de algunos medios que, por lo menos, informan, medios que todavía quedan, de algunos periodistas y comunicadores, que conservan un halo crítico. El viceministro no dijo nada, cuando la armada boliviana del Estado-nación de Bolivia, ocupó el TIPNIS, Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, territorio defendido por la Constitución, en consecuencia, territorio del germen del Estado Plurinacional comunitario y Autonómico, declarando de este modo la guerra al germen del Estado plurinacional; por lo tanto, no dijo nada o dijo muy poco, una sandez como que un “indio” medie en el conflicto entre “indios”, cuando se cometía atrozmente racismo de Estado. Este es racismo, racismo del Estado-nación, que continúa vergonzosamente el colonialismo, que continúa grotescamente el racismo, a nombre de las víctimas, las naciones y pueblos indígenas. Racismo es callar, como lo hizo el viceministro, cuando se cometían violaciones y vulneraciones de los derechos de las naciones y pueblos indígenas.

El colonialismo se cristaliza en los huesos, se asume el colonialismo y el racismo de formas invertidas, de formas barrocas, como, por ejemplo, cuando se usa el argumento de racismo para alagar al jefe, para atacar a la crítica, para descalificas a una periodista y comunicadora brillante y honesta.

 Fuente:   horizontesnomadas.blogspot.com.es

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