Agro colonialismo en el Congo: agencias de desarrollo de Estados Unidos y Europa

3 junio, 2015

Agencias de desarrollo de Estados Unidos y Europa financian una nueva ola de colonialismo en la RDC

El joven sacerdote Robert Bolenge* no podría haber imaginado la pobreza que encontraría cuando llegó a su nuevo puesto en Yaligimba en el año 2002. El distrito se extiende en el corazón de las extensas plantaciones de palma aceitera de propiedad de Feronia Inc., en el noreste de la República Democrática del Congo.

“Nunca antes había sido testigo de tales sufrimientos”, dice Bolenge. “No podría haber imaginado que alguien podía trabajar tan duro, con un cesto amarrado a su espalda, cortando racimos todo el día y llevando a casa solamente 20 dólares al mes”.

Bajo la ocupación colonial belga (1908-1960), la tierra fue robada a las comunidades a todo lo largo del Río Congo para establecer plantaciones de palma aceitera. Actualmente, las comunidades han iniciado un decidido esfuerzo por recuperar sus tierras. Pero la compañía que actualmente ocupa sus tierras está expandiendo sus actividades con financiamiento de las instituciones financieras y bancos multilaterales más grandes del mundo– a pesar de que estas agencias se comprometieron a apoyar los derechos de los pueblos locales.

Un conflicto de tierras que se ha desarrollado a fuego lento durante 100 años en la República Democrática del Congo, desgarrada por la guerra, está a punto de desbordarse.

En nombre del “desarrollo”

Las instituciones financieras para el desarrollo fueron creadas por los gobiernos del norte para entregar financiamiento para proyectos de alto riesgo en los así llamados países en desarrollo. Su papel es proporcionar dinero público para inversiones privadas que de otra manera tendrían dificultades para obtener el capital para proyectos donde el impacto esperado en términos de alivio de la pobreza es alto.

Hoy estas instituciones controladas por los gobiernos proporcionan más de 100 mil millones a las compañías privadas que operan en los países en desarrollo, equivalente a casi dos tercios de la ayuda oficial al desarrollo.1 Una gran proporción de estos fondos están dirigidos a compañías que operan en el sector de la alimentación y la agricultura.2

Los gobiernos del norte han equipado a sus instituciones financieras para el desarrollo con códigos y normas para protegerse contra la corrupción y las violaciones a los derechos humanos en los países que operan. Estas políticas están hechas para impedir que estas instituciones inviertan en compañías que acaparan tierras, violan los derechos laborales o se involucran en prácticas corruptas.

Entonces ¿cómo varias de las más prominentes instituciones financieras para el desarrollo del mundo se convirtieron en propietarias de Feronia Inc., una empresa de agronegocios canadiense que la gente de la RDC dicen que está ocupando ilegalmente sus tierras, sometiéndolos a trabajos horribles en las plantaciones y llevando a sus comunidades a la indigencia?

Si las instituciones financieras para el desarrollo tuvieran una lista negra, Feronia debería estar en ella. En cambio, los bancos multilaterales y los mecanismos financieros para el desarrollo de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y España han volcado millones de dólares en Feronia desde 2012. Las instituciones financieras tienen ahora la propiedad de más del 70 por ciento de la compañía.

Raíces coloniales

A comienzos del siglo 20, los funcionarios coloniales belgas empezaron a explorar la posibilidad de establecer plantaciones de palma aceitera a lo largo del Río Congo, en lo que son ahora las Provincias Ecuador y Oriental de la RDC.

“Cuando los belgas llegaron por primera vez, vieron que los bosques estaban llenos de palma aceitera de alto rendimiento y comenzaron a pedir a las autoridades locales una o dos hectáreas a cambio de algunas costales de sal,” señala Gaspard Bosenge-Akoko, un miembro electo del Parlamento de la Provincia Oriental. “Vieron que las tierras eran muy fértiles y empezaron a acaparar más y más tierra y desmontaron todo excepto las palmas aceiteras para establecer plantaciones. Los pueblos indígenas fueron obligados a desplazarse hacia áreas más pequeñas, llamadas reservas, donde se les dijo podrían continuar con sus prácticas tradicionales. Pero hoy, aún estas tierras de las reservas han sido arrebatadas. Se apoderaron de todas estas tierras sin un solo documento legal.”

El desarrollo de las plantaciones belgas de palma aceitera fue respaldado por las brutales fuerzas coloniales de Rey Leopoldo y financiado por los hermanos Lever. Éstos desarrollaron las plantaciones de palma aceitera cerca de las comunidades de Lokutu y Yaligimba en la Provincia Oriental y Boteka en la Provincia Ecuador. Las plantaciones más tarde serían la base de un imperio del procesamiento de alimentos y establecerían las bases para el desarrollo de una de las más grandes corporaciones de alimentos del mundo: Unilever.

Unilever se aferró al negocio de sus plantaciones de palma aceitera durante todo el siglo 20, hasta el año 2002, cuando, con una guerra desencadenada en el Congo oriental, decidió retirarse del país. Ese año vendió su subsidiaria de productos de consumo, Marsavco, a una familia empresaria pakistaní con profundas raíces en la RDC. Luego, en el año 2009, después de varios años de abandono, vendió sus plantaciones de palma aceitera de Boteka, Lokutu y Yaligimba a Feronia Inc., una pequeña compañía registrada en las Islas Caimán sin ninguna experiencia anterior en el sector de la palma aceitera.3

Las plantaciones de Unilever fueron controladas a través de una compañía congoleña llamada Plantations et Huileries du Congo SARL (PHC) que era 24% de propiedad del gobierno de la RDC. En el año 2009, Feronia Inc., adquirió el 76 % de las acciones de Unilever en PHC pagando 3 millones 854 mil 551 dólares a una compañía del holding de Unilever en Holanda. Los directores de la compañía abrieron a Feronia Inc al público en la bolsa de comercio de Toronto en el año 2010, con el fin de financiar la continuidad de sus operaciones.

En los años siguientes, Feronia acumuló decenas de millones de dólares en pérdidas y el precio de la acción se derrumbó, desde alrededor de 4 dólares cuando abrió en septiembre de 2010 a menos de un dólar en noviembre de 2013. La compañía podría haber colapsado completamente a no ser por un asombroso rescate de parte de varios de los grandes bancos multilaterales y los institutos de financiamiento para el desarrollo.

En diciembre de 2012, Feronia anunció que el Fondo Agrícola Africano (AAF-African Agricultural Fund) había acordado comprar 20 % de las acciones de la compañía por 5 millones de dólares a través de su subsidiaria, African Agriculture Fund LLC. El AAF es un fondo registrado en Mauricio, administrado por la firma de capitales privada Phatisa de Mauricio. Fue creada en el año 2009 para canalizar el dinero de los bancos multilaterales y los institutos o agencias de financiamiento para el desarrollo hacia las compañías de agronegocios en África, con el fin de “combatir la descapitalización crónica en el sector de los agronegocios y los alimentos en África”.

El AAF ha captado inversiones de los institutos de financiamiento al desarrollo de Francia, Estados Unidos y España al igual que del Banco de Desarrollo Africano y varios otros bancos multilaterales de África. La Alliance for a Green Revolution in Africa (AGRA-Alianza para una Revolución Verde en África) aparece como “promotor” del fondo, mientras que la Comisión Europea y la Agencia de Cooperación Italiana financian el mecanismo de asistencia técnica del AAF.4

El AAF hizo inversiones de capital adicionales en Feronia en marzo y noviembre de 2013, sumando 14 millones 500 mil dólares, esta vez a través de la subsidiaria con sede en Mauricio, Golden Oil Holdings Limited. A fines del año 2013, las subsidiarias del AAF controlaban el 32.5 % de Feronia.5

LA otra institución de financiamiento para el desarrollo que se ha convertido en gran inversionista en Feronia es el Grupo CDC plc del gobierno del Reino Unido, anteriormente la Commonwealth Development Corporation. El CDC hizo su primera inversión en Feronia en noviembre del 2013, gastando 14 millones 500 mil dólares para adquirir el 27.5 % de las acciones de Feronia y proporcionando a la compañía la oportunidad de un préstamo convertible adicional de 3 millones 600 mil dólares para apoyar la implementación de un Plan de Acción Ambiental y Social. Luego, en enero del año 2015, invirtió 7 millones de dólares para aumentar su propiedad en Feronia al 48 %

Actualmente, el AAF y el CDC controlan sobre el 70 por ciento de las acciones de Feronia, mientras que el gobierno de la RDC retiene una participación del 24 por ciento en PHC, la subsidiaria de plantaciones de palma aceitera en la RDC.

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Fuente: grain.org

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