Después de Correa ¿quién?

22 junio, 2015

Por  Xavier Andocilla.

En estas últimas semanas han pululado en el escenario político varias interrogantes de distintos sectores sociales. Algunas de ellas muy honestas, que tratan de construir argumentos para analizar el escenario y generar propuestas; pero, otras muy limitadas y con claros objetivos políticos de restringir la discusión, no generar un debate, y prepotentemente, defender un gobierno que poco a poco va resquebrajando su popularidad.

Entre la variedad de preguntas que han surgido, se encuentra una que debe ser discutida y analizada con profundidad: después de Correa ¿quién?

Esta pregunta ha sido gestada, principalmente, por los sectores que apoyan y aúpan al gobierno, aparecen también desde apreciaciones confusas de algunos sectores, principalmente intelectuales, que no ven a este gobierno como derechistas y neoliberal, llevando a una reflexión simplona como que es preferible, frente a la derecha neoliberal, un gobierno de la modernidad capitalista como el correísta.

Estos sectores, al no tener argumentos para defender a Correa, tratan de imponer el criterio que se debe quedar ya que no existe otra persona en su remplazo, ni siquiera en las filas del correísmo. Según ellos, es preferible Correa antes que Lasso, Gutiérrez, Nebot u otro líder de derecha.

Es decir que Correa debe seguir en su gestión, no por los beneficios de su administración, no por que tenga el apoyo popular, no por que sea consecuente con el proyecto que le llevó a la presidencia; sino como una especie de un mal menor, de “un peor es nada”.

Pero, esta pregunta no solo que busca defender al correísmo, sino que tiene el objetivo de anular a los sectores populares para comprender su capacidad de ser poder, es decir para que los pobres puedan gobernar, que los trabajadores y más sectores puedan ser los que dirijan su propio futuro y el de la sociedad ecuatoriana.

A pesar del constante asecho que ha impulsado el correísmo para imponer esta pregunta como sostén del gobierno, varios sectores van dando una respuesta en función de sus concepciones ideológicas y políticas. La que más me llamó la atención, fue la respuesta dada por un joven en las redes sociales y que les dijo: “ya es cansado y cabreante que los correístas digan: sí sale correa quién para presidente, los mismos de siempre: Lasso, Rodas, Gutiérrez…. Pienso y dan ganas de decirles YO, MAS Q SEA YO. CON TAL DE QUE NO SIGA ESTE MAN, REMEDO DE IZQUIERDISTA Y VENDE PATRIAS”.

Al leer esta frase, me pareció una interesante reivindicación de que los sectores populares podemos ser gobierno, de que no necesitamos un mesías que nos libere o una persona -que nunca ha vivido la crisis- nos diga como salir de ella.

Solamente desde el poder las clases oprimidas podremos hacer realidad nuestras propuestas e ideas. Solamente con el poder en las manos de los oprimidos se podrá levantar las banderas de libertad y emancipación. Mientras eso no suceda, aunque se tenga buenas intenciones, no se podrá escribir cambios en las páginas del Ecuador, ya que la realidad de explotación del ser humano contra el ser humano se mantendrá.

Claro esta que eliminar esas relaciones de explotación no es una tarea de los líderes de derecha o de los mal llamados izquierdosos que se encuentran en el interior del gobierno de Correa, sino más bien es una necesidad histórica que la deben desplegar los sectores populares.

Los pueblos no solo buscan una redistribución de la riqueza entre los mismos explotadores, como lo propone el correísmo, sino de lo que se trata es expropiar a los expropiadores, entre los que se encuentran los emergentes ricos del correísmo, es decir, poner todo -lo que las clases dominantes se han apropiado del trabajo producidos por los pueblos- al servicio de la sociedad; construir una sociedad en la que la ley económica fundamental sea la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales de las clases trabajadoras.

Es por eso que en la actualidad, para los sectores populares, platear la salida de Correa no puede estar desligada de la propuesta de la construcción de un gobierno popular; de un gobierno que no represente a la vieja derecha, ni tampoco la derecha de Alianza PAIS.

Un gobierno popular será construido con la unidad de los sectores sociales, de los pueblos, de los trabajadores, de la juventud, de las mujeres, de los maestros, de los campesinos, de los profesionales, inversionistas nacionales democráticos y de todos esos sectores sociales que estén interesados en confrontar al correísmo y a todos los sectores de la derecha.

Ese gobierno popular no nacerá de las elucubraciones de cuatro intelectuales o producto de la imagen de un personaje que pretenda capitalizar el descontento de los sectores populares, sino será el producto de la lucha y el combate de los pueblos, que en las calles le gritaran ¡Fuera Correa, Gobierno Popular!.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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